La absurda visión de política exterior de Peña Nieto.

Enrique Peña Nieto. Foto: Cuartoscuro

Enrique Peña Nieto. Foto: Cuartoscuro

Por: Nahúm Fernando Hernández Gallegos* (@NapsterX4)
Ya que se ha posicionado entre el electorado informado la evidente falta de habilidad y precisión política de Peña Nieto, no estará de más comentarle a los estimados lectores que sí, efectivamente su “libro” tiene algún contenido que podría llamarle la atención. Y no en el sentido de enriquecimiento a su bagaje cultural, o de conocimiento profundo de las cosas, sino por la gran ineptitud con que aprobó que dejaran publicar un tiraje en su nombre con grandes falacias y otros argumentos que indudablemente rayan en la imbecilidad de sus asesores, y del propio virtual candidato priista, dicho sea de paso.

Y aunque sea de extrañarnos, el candidato decidió que le escribieran un apartado sobre cómo conducir a México en materia de política exterior, lo cual me llamó la atención como estudioso de la temática. Y por increíble que no parezca, es lo más predecible que he podido hasta ahora leer de un personaje que busca colarse entre la élite intelectual para así anexar a su animal político un poco más de aquellas características que Televisa y TV Azteca buscan entre sus agremiados como el carisma y pose para la foto, destellos de triunfador tipo María la del Barrio, y ahora como les digo, un ingrediente extra: una embarrada de inteligencia.

Para iniciar serios con el análisis, en su libro “México, la gran esperanza: un estado eficaz para una democracia de resultados”, en el capítulo 7 “México, actor global”, aborda tres apartados: “El contexto internacional”, donde describe como México perdió su “posición” como líder en las Américas y a nivel mundial tras diez años de gobiernos panistas; “México en el mundo”, en el cual plasma de manera escueta como nos encontramos actualmente frente al entorno internacional; y “Siete áreas de acción”, donde categoriza sus estrategias a seguir en materia de política exterior y relaciones internacionales, en caso de llegar a la presidencia.

En el primer apartado describe textualmente que México se rezagó frente a las economías BRIC (Brasil, Rusia, India y China) debido “[. . . al pobre desempeño de México en áreas claves para el desarrollo [. . .] Asimismo, se debe señalar la falta de claridad histórica y de visión estratégica del gobierno federal”. En pocas palabras, México se ha “automarginado del orbe”, señala Peña Nieto. Y así se la lleva criticando nuestro estancamiento y falta de competitividad internacional debido a que no se han tomado las decisiones en la dirección correcta.

Lo primero que tengo que mencionar es su inherente hipocresía en cuanto a su señalamiento sobre la historia. Es un nefasto al lavarse las manos y decir que lo que nos ha pasado en el plano internacional ha sido meramente por culpa de Fox y de Calderón. Que claro que lo son, pero su “claridad histórica” se torna nublada con ciertos eventos que han marcado nuestro país hasta convertirlo en lo que es hoy. ¿Recuerdan cuando el 1 de enero de 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, siendo presidente el priista Carlos Salinas de Gortari (sí, el innombrable)? Pues sencillamente que la imposición del modelo neoliberal desde ese entonces, ha sido el precursor de casi todas nuestras desgracias en materia de competitividad, desempleo, transparencia, monopolización, desigualdad, entre otras tantas bellezas que caracterizan al modelo neocapitalista depredador del Consenso de Washington.

Y por si fuera poco, haciendo alusión a la alegoría del Estado fuerte y eficaz que quiere Peña Nieto, fue el mismo Salinas de Gortari quien desmanteló la capacidad del Estado para regular las finanzas y los monopolios empresariales que mantienen sumido a nuestro país en un mar de ineptitud gubernamental, un virtual paraíso fiscal donde los más ricos no pagan impuestos, y una serie de artimañas fiscales que facilitan la inversión extranjera directa de grandes monopolios y conglomerados trasnacionales que destruyen nuestros bosques, selvas, lagos, montañas, y pagan un mísero salario con tal de ahorrarse unos dólares, además de exenciones fiscales y otros privilegios.

Y no se diga el FOBAPROA que se aprobó en 1998 gracias a Ernesto Zedillo y un congreso priista y en colusión con el PAN (cuando Felipe Calderón fue el presidente nacional del CEN del PAN) claro está, y donde actualmente se sigue pagando nuestra deuda bancaria por la crisis de 1995, pero ahora a instituciones financieras extranjeras como Santander, BBVA, Scotiabank, CitiGroup, Bank Of America, etc. Entonces que el Señor Peña no succione con decir que la culpa es solo del botudo y del enano.

Disculpen mi soez y prosigamos. En su apartado sobre la actualidad de México en el mundo, pues del mismo modo critica la forma en como el gobierno federal abordó temas como la crisis del 2008. Si bien la falta de habilidad política de Calderón no fue la correcta, fue el congreso priista quién aprobó el incremento al gravamen del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 15 al 16%, y fue el mismo congreso priista que ha bloqueado sistemáticamente ciertas reformas estratégicas como la laboral y la energética que tanto requiere el país, y claro está, siempre haciendo oídos sordos a las propuestas del progresismo mexicano. De lo demás no quisiera ahondar, ya que son solamente datos que recolectaron sus ineptos asesores sobre lo mal que estamos.

El apartado más incandescente son sus “estrategias” a seguir, y me encanta porque es aquí donde se le ve la zanca al pollo. Propone siete líneas de acción en cuanto a política exterior: 1) Impulsar una mejor integración con América del Norte; 2) Fortalecer la cooperación con Centroamérica y el Caribe; 3) Recuperar la interlocución efectiva con América del Sur; 4) Consolidarnos como potencia cultural iberoamericana; 5) Consolidar una alianza con Asia-Pacífico; 6) Impulsar un multilateralismo efectivo; 7) Dinamizar y profundizar la relación con la Unión Europea.

En su primer punto, y obviamente su mayor preocupación, menciona que debemos ahondar con realismo y pragmatismo la relación con Estados Unidos y Canadá, con un claro gesto de mencionar que Estados Unidos es y seguirá siendo una potencia mundial y que en pocas palabras, nuestras preocupaciones deben ser más al norte que al sur. ¡Pero por supuesto que tenía que ser! Con esto nos define que su línea de política exterior es de naturaleza entreguista, sin rumbo y con mayor riesgo. Los vaivenes de la economía estadounidense nos han traído últimamente más desgracias que beneplácitos. Y por si fuera poco, titubea con la cuestión migratoria, porque hace mención de que es importante, pero no cómo exigirle a Estados Unidos mayor compromiso con una reforma migratoria. Plantea una mayor inversión en infraestructura fronteriza tanto física como digital y una mayor lucha contra el crimen y el terrorismo, pero nada sobre el tráfico de armas desde Estados Unidos hacia México. Propuestas viejas sin visión de lo que necesita nuestro país en torno a la relación con Norteamérica.

En el segundo punto menciona mayores lazos de cooperación con Centroamérica y el Caribe pero no dice como, solo mayor vigilancia de la frontera sur, pero nada de que hacer contra los abusos a los migrantes centroamericanos; del segundo punto dice que hay que aprovechar nuestras condiciones como intermediario entre América del Norte y América del Sur en foros y acuerdos comerciales, pero nada sobre los programas de reducción de la pobreza en Brasil y Argentina, o sobre estrechar la cooperación con Bolivia o Venezuela.

En el cuarto punto dice que nuestro soft-power necesita reivindicarse en Iberoamérica al impulsar la cultura mexicana al exterior en las llamadas “industrias creativas” y apoyarnos en nuestro idioma para exportar nuestros “productos culturales” (se vale reírse): cine, radio, televisión, libros, etc., Y ya se claramente ve que quiere hacerle el negocio en grande a Televisa; del quinto punto dice que debemos aprovechar el mercado asiático para atraer inversiones de Asia (por ejemplo, adaptar nuestro mercado para que se establezcan plantas chinas de autos eléctricos y otras industrias) como si necesitáramos más maquiladoras que exploten a nuestros trabajadores.

Al decir que México impulse un multilateralismo efectivo en el sexto punto dice que debemos colaborar a construir un orden mundial más justo, democrático y representativo, pero no menciona nada sobre fortalecer a la ONU y la democratización del Consejo de Seguridad, nada sobre financiamiento para el desarrollo, al menos a nuestros vecinos más pobres. Comenta también que retomemos una posición con mayores responsabilidades frente a la comunidad internacional, pero no dice que posición tendremos frente a Washington en ciertos temas espinosos como Irán, Palestina, Corea del Norte, etc.

En el séptimo punto comenta que hay que profundizar nuestra relación con Europa en cuanto a inversiones, turismo y comercio, pero no dice como podemos asimilar el ejemplo de políticas públicas del Viejo Continente en materia de derechos humanos, de multiculturalidad, de medio ambiente, o de combate a la pobreza y mejoramiento de la calidad de vida, de salud, educación y derechos sociales. Medio Oriente, Europa del Este y África no son relevantes porque ni siquiera hay un punto de acción en política exterior para ellos.

En conclusión, hay un panorama sombrío frente a nosotros en cuanto a la visión de este individuo sobre la direccionalidad de nuestra política exterior.

Al principio aclaré al estimado lector que seguramente ya tenía en cuenta las limitadas capacidades céfalocraneales del candidato priista, pero con esto seguramente ya tendrá bases más sólidas para evitar que mediante el voto voluntario, involuntario o el voto nulo (que es un regalo para él y la Gaviota, sin que se dé cuenta), el grupo Atlacomulco del lado más oscuro de la política mexicana se apodere nuevamente de la silla presidencial en 2012.

Sus más perturbantes declaraciones como la privatización de PEMEX y su entreguismo hacia el neoliberalismo más depredador, requiere medidas a toda costa para evitar su llegada a la presidencia que sin duda alguna, será una lucha titánica para este próximo 3 de julio.

*El autor es Lic. en Relaciones Internacionales por la Universidad de Guadalajara, y presidente del Club MUNers UDG.

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