La reina de las energías renovables: la fotovoltaica

 Un suministro del “enano” al “gigante”.

Dorothea Wilkes

La manera más rápida y sencilla de convertirse uno mismo en un productor de energía, es a través de la planta solar enano; la cual puede ir montada por ejemplo en el barandal de una terraza y la corriente que genera ingresa a la instalación de la casa o departamento desplazando de manera automática la energía suministrada por la compañía eléctrica. De este modo, el medidor empieza a girar más lento disminuyendo los costos finales.

El módulo es igual al que se monta en los techos, con una diferencia: este modelo tiene un contacto que se enchufa a la casa o departamento cerca de los paneles, de esta manera la corriente solar ingresa al circuito propio de la casa. El inversor se encuentra integrado al módulo, lo cual permite operar en serie un gran número de éstos.

En caso de un apagón, el módulo se desconecta en forma automática de la red con el fin de garantizar la seguridad de los operadores u otras personas en contacto con la red. Si el usuario de la fotovoltaica desea seguir usando la corriente necesita un sistema de respaldo (Back up System), el cual ya es muy común en los generadores de diesel o aceite vegetal. En automático un conmutador cambia de la red a un sistema de “isla”.

Si cada casa contara con uno o dos de estos módulos ya no se necesitaría invertir grandes sumas en ampliar las redes de alta tensión. El solo hecho de poder generar siempre la energía en el lugar donde se consume, cada uno de nosotros podría formar parte del cambio energético, es decir: de un cambio energético impulsado por la ciudadanía. Actualmente los enanos –obviamente temidos por los poderosos consorcios de energía –  están permitidos sólo en pocos países. Cambiar estas leyes por el bien de la humanidad sería tarea de los políticos, y por lo menos no impedir este proceso; a lo inverso también lo han hecho: declararon que la gasolina y el diesel no eran tóxicos. La energía limpia debería ser un derecho fundamental así como sucede con el agua; se calcula que si cada vivienda en Alemania tuviera en operación una planta solar enano sería el equivalente a la potencia de ocho a diez plantas nucleares ya cerradas.

La fotovoltaica integrada a los edificios y viviendas constituye un mercado creciente; en este caso los elementos de la FV, no se instalarían sobre el techo, sino formarían parte de él, de la fachada o de las ventanas.

Pero no sólo las plantas pequeñas (enano)  y descentralizadas contribuyen  al  desarrollo, independientemente de los proyectos de locura como la planta Energética Desertec en el desierto del Sahara, también existen plantas solares de FV que pueden generar energía cercana a los centros de consumo; una de ellas se encuentra en el Estado de Brandenburg, Alemania, que al generar 150 MW está beneficiando a 50 mil familias.

A iniciativa de una filial del consorcio nuclear EDF Énergies Nouvelles se construyó otra planta gigantesca en California, EUA, y China pretende construir en el desierto de Mongolia una planta solar de 2 GW equivalente a dos plantas nucleares.

 

Sin duda la Fotovoltaica es la reina de las energías renovables.

Consiste en celdas que al recibir la luz solar la convierten en electricidad; es silenciosa, ligera y no tiene emisiones. Al ser modular se adapta a las necesidades de consumo, tanto individual como colectivo y los precios ya se han vuelto más atractivos para el bolsillo.

El uso de los módulos fotovoltaicos no sólo significa un paso hacia el cambio energético sino también hacia la autonomía y descentralización en este campo, dos pasos que son de gran urgencia para frenar los deterioros tan conocidos del planeta.

 

 

 

 

 

 

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