Las “casitas” del Infonavit, el megafraude de las constructoras de vivienda económica en México

Redacción

Foto de ilustración: cuartoscuro.com

En las últimas dos décadas en México se construyeron casas para los trabajadores, eran las “viviendas económicas”, que se convirtieron en un fiasco en cámara lenta.

Con el título “La debacle de la vivienda en México”, el diario Los Ángeles Times publicó un amplio reportaje sobre la tragedia que viven los trabajadores que compraron estas casas a crédito, principalmente del Infonavit.

La iniciativa de estas viviendas vino del gobierno federal, que se “asoció con desarrolladores privados para construir viviendas asequibles a gran escala. Los inversionistas globales –como el Banco Mundial, las grandes fundaciones y las empresas financieras de Wall Street- invirtieron miles de millones de dólares en este esfuerzo”, señala el trabajo periodístico.

Por eso “vastos conjuntos habitacionales surgieron entre pastizales de vacas, granjas y viejas haciendas. De 2001 a 2012, se estima que 20 millones de personas -una sexta parte de la población de México- abandonaron las ciudades, barrios marginales y zonas rurales por la promesa de una vida mejor”.

Pero el resultado ha sido desastroso para las familias que habitan estos conjuntos habitacionales. Viven un infierno, no cuentan con servicios básicos. El crecimiento en las periferias se convirtió en una constante.

 

Agrega este diario de Norteamérica: “El programa se ha convertido en una catástrofe social y financiera en cámara lenta, infligiendo dificultades diarias y peligros a millones de personas que viven en complejos habitacionales plagados de problemas por todo el país” según una investigación de Los Angeles Times.

Tragedia diaria

Les prometieron la casa de sus sueños, de que ya no pagarían renta. Pero la realidad es que “los propietarios tienen que salir con sus cubetas en mano para buscar agua en los camiones repartidores. En los arroyos de las calles pueden verse las aguas residuales sin tratar, procedentes de tuberías rotas. Las calles se hunden, las aceras se desmoronan y las plantas de tratamiento de agua no sirven. En algunos desarrollos, los apagones pueden durar varios días”.

Además, “dentro de muchas casas, los techos se gotean, las paredes tienen grietas y el cableado eléctrico hace cortos circuitos, descomponiendo los aparatos electrodomésticos y en algunos casos, provocando incendios que hacen que las familias tengan que salir huyendo”.

Lee el reportaje completo en: Los Ángeles Times. 

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