Los huéspedes: Shyamalan entrega una gran película de suspenso

Por: Óscar Chavira* (@Oscar_Chavira)

2 de octubre de 2015. En el libro El cine según Hitchcock de Francoise Truffaut (1967), resumen de una serie de encuentros que tuvieron el director inglés y el entonces periodista galo de cine, ambos analizan la filmografía hasta entonces hecha por el que era ya reconocido como amo del suspenso.

En cada uno de los pasajes Truffaut acierta en el interrogatorio para que Hitchcock estructure las bases del éxito de su cine. Actores, guiones, encuadres y edición en perfecta conjunción para cumplir el principal propósito de Hitchcock: sorprender al público.

A finales de los años cincuenta, Alfred Hitchcock pasaba por sus mejores épocas. Sus estrenos congregaban por igual a fanáticos y detractores, todos en pos de perfilar a sus protagonistas, anticipar el derrotero de la historia y el giro de tuerca de ella.

Hitchcock siempre supo que habiendo sorprendido al público por primera vez, este seguiría exigiendo el mismo efecto en las veces subsecuentes. A ello dedicó su filmografía.

El suspenso es quizá el género más difícil de realizar para guionistas y directores. En primer lugar porque hay un referente sobre el tema que fue un genio en este tipo de películas, precisamente Alfred Hithcock. Segundo porque, tras más de cien años de cine, cada vez es más difícil sorprender al público sin caer en el cliché. Tercero, la fama que se viene tras una cinta que sorprende es a la vez el inicio de una especie de competencia con el público, y este último no perdonará que falles una sola vez.

Night Shyamalan ha pasado por la gloria y el infierno que brinda el género de suspenso. Encumbrado por su genial ópera prima The Sixth Sense (1999), por el cual fue llamado “el nuevo Hitchcock”, su filme debut también marcó el inicio del proceso de decepción del público. Unbreakable y Signals no tuvieron la misma magnitud en el giro de tuerca que su ópera prima, y comenzaron las quejas.

Todavía The Village tuvo un giro en su trama que permitió fincar esperanzas en el director, pero ya fue imposible defenderlo tras las fallidas Lady in the Water y The Happening.

Luego vino una debacle estrepitosa cuando buscó incursionar en otros géneros. Hordas de fans no le perdonan arruinar el manga japonés Avatar con la adaptación en The Last Airbender. Otros nos preguntamos dónde había quedado aquel gran narrador tras salir fastidiados de la emocionalmente inerte After Earth.

Night Shyamalan estrena nueva película. Su retorno al cine de suspenso. Para el director era solventar una afrenta personal. Para la audiencia un nuevo reto para anticipar el giro de tuerca.

En Los Huéspedes, Rebecca y Tyler son un par de adolescentes que van a pasar una semana con sus abuelos maternos a los cuales no conocen. Su madre había roto el contacto con sus padres años atrás porque se había fugado con su novio, padre de los chicos, el cual posteriormente los había abandonado. Rebecca y Tyler se encuentran con los abuelos y tratan de construir un lazo filial con ellos y un puente de entendimiento para con su madre. Pero sus abuelos se comportan de forma muy extraña.

Si algo me deja en claro la película es que M. Night Shyamalan es un experto en el género, no solo por el hecho de ser un director que ha basado su éxito por hacer películas de este tipo, sino también porque es un espectador al día de lo que otros realizadores hacen. Shyamalan pudo haber perdido sus dotes de narrador y su claridad como guionista, pero no su conocimiento de las bases del cine de suspenso.

Decía Hitchcock que para construir un buen guion primeramente tenías que entender cómo piensa la audiencia y cómo responde a las pistas que le vas brindando a lo largo de la película. Es en este punto, el conocimiento preciso de los trucos actuales del suspenso, donde el guion comienza a construir el éxito de su película.

Night Shyamalan no omite las pistas durante el relato: el rompimiento con los padres, el conflicto por el abandono paterno, los peculiares comportamientos de los abuelos. Pero tampoco evade los clichés: los niños juegan los roles del crédulo y la escéptica, la casona de los abuelos está en una zona aislada del pueblo, hay un cobertizo misterioso, hay una restricción para bajar al sótano o salir de la habitación después de cierta hora; la película se sucede principalmente por las noches.

Después de un tercio de la película es evidente una situación: El realizador juega con nuestra anticipación de la historia. Permite que la película caiga en los lugares comunes del género, solo para inducir un derrotero y luego hacer pedazos la predicción. Shyamalan se burla de nuestras referencias una y otra vez, y es estupendo.

Los Huéspedes es una lección de cómo anticipar la respuesta de la audiencia. Una cinta en la que el director renueva su forma de crear la atmósfera de tensión. Un buen amigo mencionó que Los Huéspedes es la cinta de suspenso menos Shyamalan de su filmografía. Y tiene razón.

Los protagonistas de la película están en las antípodas emocionales en comparación a aquellos de sus anteriores películas. Si la constante en los personajes de The Sixth Sense, Unbreakable, Signals, The Village, etc., era una carga fatalista y una introversión inducida que apuntalaban parte de la atmósfera siniestra, en esta nueva cinta madre, hijos y abuelos son extrovertidos, empáticos y divertidos. Llevan, sí, una carga emocional a cuestas pero reprimida, y que no se enfatiza.

Pareciera ser que sorprender al público no es el único propósito del director, sino también demostrarle a sus detractores que sigue siendo un realizador de altura. El tono de sus personajes es solo el principio de ello.

La cinta está narrada como un falso documental, los adolescentes protagonistas tratan de crear un relato de cómo conocieron a sus abuelos y cómo se dio el conflicto con su madre. Shyamalan sigue las premisas del found footage, tan en boga en el género de terror, pero solo para burlarse del recurso con cierta ironía.

Si el propósito inicial del found footage era brindarle un tono de realidad al relato, propósito que se ha venido diluyendo por el abuso del recurso, Shyamalan le brinda veracidad a su película en sentido inverso. Es un falso documental y todos lo sabemos, pero la narrativa llevada de esta forma le brinda una veracidad a su historia de suspenso. Y aunque la edición inserta tomas que no son parte del documental, y los encuadres de los jóvenes siempre son certeros para el relato, el recurso no se siente ni forzado ni truqueado. Al contrario, le brinda un ritmo estupendo a la película.

El falso documental con que el realizador hace su relato es un giro brillante, una muestra de que el buen narrador, que quizá perdió piso por el estrellato temprano, volvió a encontrar sus bases.

Todavía el director prescinde de una banda sonora para su película. Nada de violines y chelos en notas grave o chirriantes como recurso para catalizar la tensión. Nada de una edición de sonido que anticipe los momentos climáticos. Nada del burdo recurso de elevar los decibeles del sonido para asustar a la audiencia. La atmósfera de suspenso está construida por completo por actuaciones y hechos.

Shyamalan acierta en el giro narrativo, en el casting, en el guion. Triunfa ante la audiencia porque respondemos emocionalmente los clichés, anticipamos erróneamente, nos ponemos a punto para la sorpresa y esta es aún mayor cuando ya develada nos damos cuenta que siempre estuvo frente a nuestros ojos.

Y todavía Shyamalan cierra con un epílogo que redondea estupendamente la catarsis familiar.

Los Huéspedes es una muy buena película. Es el mejor filme de suspenso en lo que va del año. M. Night Shyamalan estará en su casa reivindicándose con los buenos comentarios la crítica. Quizá no superó anteriores éxitos, pero sí amplió su forma de hacer cine, y demostró que sigue teniendo maestría en el manejo del género.

Alfred Hitchcock le dijo a Truffaut:

imagine a un hombre sentado en el sillón favorito de su casa, debajo hay una bomba a punto de estallar. Él no lo sabe, pero el público sí. Eso es suspenso.

En el nuevo cine de Shyamalan, la bomba debajo del sofá sirve para burlarse finamente de la referencia, y aun así la audiencia morderá el anzuelo, y habrá suspenso.

Quisimos predecir a Shyamalan, y el director nos predijo a nosotros. Por eso triunfa soberbiamente en este reto.

* Óscar Chavira es crítico de cine.

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