México vive una epidemia en homicidios dolosos

 

Bernardo Jaén Jiménez

Gráfico de ilustración: Semanario Zeta

Nuestro país ya está inmerso en una escalada de violencia espantosa, todos los días abundan en la nota roja de los medios de comunicación las ejecuciones de personas, prácticamente no hay estado del país que se salve de este flagelo, Jalisco no está exento de este problema, si bien no es uno de los estados más violentos, sí llama la atención la forma en que rápidamente se suma, en varios delitos a los primeros lugares en el contexto nacional. Sólo me referiré en este pequeño artículo a los homicidios dolosos que reporta el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

 

El cuadro 1 muestra que los homicidios durante el sexenio de Vicente Fox eran elevados pero mantenían una tendencia estable, 12,605 asesinatos promedio por año, pero fue a partir del gobierno de Felipe Calderón que las personas ejecutadas se incrementaron drásticamente, el promedio se incrementó a 17,453 homicidios por año, y en el sexenio actual (con los últimos datos disponibles de octubre de 2017), el promedio continuó elevándose a 18,392 muertes por año.

Los determinantes de este fenómeno son multifactoriales:

  1. La estrategia fallida iniciada por Calderón y continuada por Peña Nieto en contra de los cárteles dedicados a la producción, distribución y venta de todo tipo de drogas. Fallida porque la producción y venta de drogas se ha incrementado, porque los cárteles se han incrementado y diversificado, y el problema que pretendían atacar se ha aumentado en vez de disminuido.
  2. Otro determinante es el sistema de impartición de justicia en México está corroído por la ineficiencia y corrupción; los expedientes en las fiscalías de los estados están apilados, casi nadie investiga nada, y la mayoría de las ejecuciones nunca encuentran un culpables. Este nivel de impunidad alimenta la comisión de más delitos.
  3. Otro factor determinante es la creciente desigualdad y pobreza que hay en el país, una de sus manifestaciones es el alto nivel de desempleo informal, los bajos ingresos de la población que al final alimentan la “búsqueda de empleos” en las empresas dedicadas al narcotráfico.

En el sexenio de Felipe Calderón el total de ejecutados fue de 104,719 personas,  Peña Nieto siguió la misma estrategia para combatir al narcotráfico, no hubo cambio alguno a pesar del saldo negativo que hubo en el sexenio anterior, por ello el número de ejecutados con PeñaNieto, de 2013 a octubre de 2017 ya se han acumulado 91,960, y aún falta un año para que concluya este sexenio.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, una tasa de más de 10 homicidios por cada cien mil habitantes ya está considerado como una  epidemia, esa tasa en los tres sexenios en estudio es mayor, pero en el sexenio de Calderón y Peña Nieto llegó a 15.27 y 15.19, respectivamente. Es decir, México ya vive una situación de pandemia que ya se extiende a casi todos los estados del país y que está colapsando a las instituciones y los niveles de vida de poblaciones enteras.

El cuadro 1 también muestra que el estado de Jalisco no está exento del crecimiento de homicidios dolosos; en el actual sexenio de Aristóteles Sandoval (de enero de 2013 a octubre de 2017) van 5271 ejecutados. La tasa de homicidios por cada cien mil habitantes en Jalisco ha sido menor al promedio nacional, pero aun así sigue siendo muy elevada: 13.24 en promedio de 2013 a 2017.

En la gran mayoría de los estados del país, no existe coordinación entre las policías federales,  estatales y municipales, por ello este fenómeno sigue creciendo; en Jalisco, a partir de la ceración de la Agencia Metropolitana de Seguridad (AMS) se está impulsando una mayor coordinación entre las policías de los nueve municipios que integran el AMS, pero aún no se observan resultados positivos.

Revertir este problema implica atacar los tres factores determinantes que se mencionaron más arriba: disminuir la desigualdad, transformar de raíz a las instituciones de impartición de justicia y modificar de forma radical la estrategia para combatir el narcotráfico en México, como puede verse la agenda es muy compleja.

 

 

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