OPINIÓN | 100 días

Ernesto Núñez *

Cuando faltan exactamente 100 días para las elecciones presidenciales de 2018, una pregunta se impone en todos los círculos políticos y empresariales: ¿es inevitable que Andrés Manuel López Obrador gane la Presidencia?

En historia, los 100 días se volvieron emblemáticos porque fue la duración del último gobierno de Napoleón Bonaparte, en 1815, cuando su derrota en la Batalla de Waterloo marcó el fin de su imperio.

En política, los 100 días se impusieron como medida para valorar la eficacia de una administración en 1933, cuando el presidente Roosevelt utilizó el arranque de su gobierno para implementar un plan conocido como “New Deal”, una serie de reformas de protección social frente a los efectos devastadores de la Gran Depresión.

Desde entonces, los 100 días han servido para evaluar el arranque de los gobiernos de todos los presidentes de Estados Unidos. En México, algunos presidentes también han anunciado planes de 100 días para marcar un contraste con su antecesor y muchas de las acciones de esos primeros días terminaron por marcar el destino de su administración: Felipe Calderón declaró su guerra contra el narco en sus primeros 100 días; Enrique Peña Nieto detuvo a Elba Esther Gordillo y echó a andar las reformas del Pacto por México en ese mismo periodo de arranque.

Los estrategas electorales suelen fijar los 100 días como el periodo decisivo para definir el rumbo de la contienda. Es lógico, pues las campañas presidenciales duran 90 días.

Estoy seguro de que hoy, en los cuartos de guerra de AMLO, Meade, Anaya y Margarita, hay un pizarrón con un 100 enorme pintado con rojo, que marca el inicio real de la contienda, un campanazo que busca motivar a estrategas, asesores y operadores. “Ahora sí, muchachos, esto ya comenzó”.

¿Cien días son suficientes para modificar lo que hoy muchos creen inevitable?

A juzgar por lo ocurrido en las últimas dos elecciones presidenciales, la respuesta es sí.

* * *
En marzo de 2006, López Obrador tenía 41 por ciento de las preferencias de los votantes probables, según la encuesta de Reforma. Felipe Calderón, 31 por ciento, y Roberto Madrazo 25.

En los siguientes 100 días, el equipo de Calderón -auxiliado por las cúpulas empresariales- posicionó la frase “López Obrador es un peligro para México”. López Obrador llamó “chachalaca” a Vicente Fox, se ausentó en el primer debate, despreció alianzas con el magisterio y otros poderes fácticos, ninguneó al movimiento liberal que encabezaba Patricia Mercado en el partido México Posible y, en su soberbia, guió su campaña bajo la máxima de “la estrategia soy yo”.

Los resultados oficiales de las elecciones fueron: AMLO 35.29; Calderón, 35.89; Madrazo, 22 por ciento.

Cien días de una campaña intensa (que incluyó acuerdos inconfesables entre gobernadores priistas urgidos de protección política, la maestra Elba Esther Gordillo y Felipe Calderón) fueron suficientes para que Calderón subiera 4 puntos y López Obrador bajara 6. En tres meses, cambió el rumbo de las elecciones.

* * *
En marzo de 2012, el priista Enrique Peña Nieto tenía 45 puntos en las encuestas, una amplísima ventaja sobre la panista Josefina Vázquez Mota, que estaba en segundo lugar, con 32 por ciento de las preferencias, y sobre el perredista López Obrador, que tenía 22 puntos.

Cien días fueron suficientes para que Peña perdiera casi 7 puntos, y bajara al 38.2 por ciento en los resultados oficiales. En el mismo lapso, Vázquez Mota se desplomó al tercer lugar, y cosechó apenas el 25.6 por ciento de los votos.

Lo ocurrido en esos 100 días muestra que la campaña más eficiente fue la de López Obrador, que creció 9 puntos, hasta alcanzar el 31.5 por ciento de la votación. De hecho, AMLO llegó subiendo a la jornada electoral, y el PRI iba cayendo, como fruto del repudio generado tras el viernes negro de Peña en la Universidad Iberoamericana y el movimiento estudiantil #YoSoy132. Sin embargo, la ventaja con la que arrancó Peña Nieto hizo imposible que AMLO lo alcanzara.

* * *
En la Primavera de 2018, todas las encuestas colocan a López Obrador en un sólido primer lugar, con tendencia al alza. Por primera vez, iniciará una campaña con más de 40 puntos en la preferencia efectiva entre el electorado.

La campaña comienza formalmente el próximo viernes. Pero a partir de hoy, estrategas, dirigentes partidistas, analistas, encuestadores y el gobierno, irán tachando uno a uno los 100 días que faltan para la jornada electoral del 1 de julio.

Saben bien que todos los días cuentan.

En el camino habrá tres debates organizados por el INE y una confrontación inédita entre tres versiones de la derecha mexicana (Meade, Anaya y Margarita) y un proyecto que, a estas alturas, aún dice abanderar a la izquierda.

De lo que ocurra en los próximos 100 días dependerá si López Obrador vive un Waterloo y acaba exiliado en su Santa Elena de la Chingada; o si logra convencer -a quienes aún lo rechazan- de que sí trae bajo el brazo un “New Deal” que saque a México del desastre.

#Pásalo.

 

*Este artículo fue publicado originalmente en la página de facebook del autor. 

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