OPINIÓN | ¿Cuándo renuncian Caro y Almaguer?

Paul Alcántar*
@paulalcantar

En una de las universidades donde imparto clases sufre el azote de la inseguridad ya cotidiana en ciudad. Los ladrones han encontrado en esa zona un foco de oportunidad garrafal; asaltan a jóvenes que se trasladan desde sus hogares con equipos profesionales para cualquier tipo de producción audiovisual ya sean cámaras fotográficas especializadas, computadoras, programas y un sin fin de herramientas que difícilmente se pueden conseguir en una sola compra.

Le pasó a una de mis alumnas. Le robaron todo su equipo en el periodo de exámenes finales del cuatrimestre, dos días antes de presentarme un proyecto sumamente interesante. Tuve que cambiar la dinámica para que el asalto no le perjudicara su nota; en estos casos no hay más solidaridad que ser flexible pero no dejaba de pensar que hasta los delincuentes te pueden robar las dinámicas de construcción social que haces con los alumnos, ya ni hablar de su talento plasmado en un buen trabajo.

Platicando con algunos profesores y con el alumnado, me comentan que la policía municipal de Guadalajara ha tenido acercamientos con ellos para trabajar de manera conjunta, pero al parecer los delitos siguen creciendo y por más denuncias que se interpongan ante la Fiscalía del Estado no se ve que esto termine pronto.

No hay día que el reporte de una joven o un muchacho asaltado sea la conversación entre los pasillos.

El impacto de la comunidad universitaria se da en medio de la más grave crisis de descoordinación que he visto entre autoridades municipales de la Zona Metropolitana y el Gobierno del Estado. La trifulca protagonizada entre el comisario de la policía de Guadalajara, Salvador Caro, y el Fiscal General del Estado Eduardo Almaguer, evidenció que la seguridad pública quedó en medio de las aspiraciones electorales de dos personajes que han visto en sus delicadas funciones el trampolín para el avance de su carrera política.

Colocaron la “rudeza” de sus personalidades por encima de la colaboración entre el municipio y el Estado. Permitieron que sus subalternos estuvieran al límite del enfrentamiento y todo porque cada cuerpo policiaco está orillado a la interpretación personal y de los superiores que ya vieron en esta lucha de egos la perfecta oportunidad de envalentonar sus acciones sin medir consecuencias.

Mi pregunta es: ¿cuándo renunciarán Caro y Almaguer?

En otros imaginarios más cuerdos se esperaría que Salvador Caro y Eduardo Almaguer pusieran sus cartas de renuncia simultáneas para apaciguar la intranquilidad ciudadana. En otros imaginarios también esperaríamos una rueda de prensa conjunta entre el Gobernador y el Presidente Municipal de Guadalajara para enviar un mensaje de unidad frente al lastre del crimen que está ganando todas las batallas.

Aristóteles Sandoval y Enrique Alfaro tienen la responsabilidad de salvaguardar la capital del Estado desde lo que la Constitución les permita, pero también piensan en el 2018 y han decidido llevar la seguridad ciudadana al terreno de la disputa electoral.

Es un hecho que el municipio ha tenido un incremento en delitos del fuero común en polígonos ya sobrediagnosticados por ambas autoridades; el problema es que el avance de las estrategias se da desde el “quedar bien” con la ciudadanía, cuando lo que se necesita son acciones concretas: que uno (comisaría) los atrapa y el otro (fiscalía) los consigna desde enfoques de derechos humanos. Caro tuvo la torpeza de evidenciar una práctica policiaca de espionaje cuando sabe que por ley está rebasando atribuciones. Almaguer también entorpeció como Fiscal al evidenciar que su dependencia no coordina con los municipios y está distraído en las encuestas.

Lo más que vimos fue a Sandoval invitando un desayuno en Casa Jalisco no solo a Enrique Alfaro sino a la y los otros alcaldes de la ciudad para llegar, otra vez, a pactos y acuerdos concretos; fuera de todo interés político. Hay que ser incrédulos si pensamos que en una sola reunión se aliviará el sentir social. Cada día crece la violencia en la metrópoli, y la percepción ciudadana de inseguridad aumenta con decepción.

En las próximas semanas se presentará la encuesta anual de Jalisco Cómo Vamos aplicada en 2016 y veremos los indicadores sobre seguridad y la relación con los habitantes de Guadalajara y de los otros municipios.
Mientras tanto, la comunidad universitaria debería pensar en otras formas de protegerse y no verse expuesta a los delincuentes que siguen observando y delinquiendo. Porque esto va para rato y no habrá quién responda por la inseguridad.

*Analista Político, miembro de la CNEC

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