OPINIÓN | El CNI, Wikipolítica y Ahora: ¿La irrupción imposible?

Juan Yves Palomar (@JuanYvesPalomar)*

 

A pesar de las grandes disparidades, la diferencia de características y de contextos,  tanto el Consejo Nacional Indígena, como Wikipolítica, así como la nueva plataforma Ahora, comparten una intención en común: Irrumpir desde la colectividad y sin partidos políticos en las instituciones a través de la competencia electoral en 2018. ¿Por qué existe esta coincidencia en el diagnostico?

En primer lugar las tres organizaciones mencionadas comparten un par de características, han planteado su origen fuera del circuito institucional y lejos de la influencia de los partidos políticos sin que esto represente renunciar a disputarles el discurso, los símbolos,  los recursos (nuestros recursos) y nuestra representación.  Estas organizaciones también coinciden en que existe en el país una clase política, una elite político-empresarial, una nata gestora de la realidad nacional, que vive en la impunidad disociada de lo que sucede con el resto de las personas que sufren de la desigualdad, la discriminación, la violencia y la falta de oportunidades y que se favorecen de esta inequidad para alimentar sus intereses.

Hasta aquí, algunas coincidencias, ahora algunos contrastes:

Por un lado el CNI coloca como tema de primera relevancia la plurinacionalidad y la desigualdad, agendas históricamente relegadas de la discusión de los grandes medios nacionales y por tanto de la agenda legislativa del Congreso de la Unión. Tiene como una de sus principales fortalezas su gran capacidad de crítica al estado actual de las cosas en México, al neoliberalismo y la globalización. Además un elemento central es que perfila como candidata a una mujer, una señal interesante, notoria y progresista desde un sector indígena que tampoco ha pasado libre del machismo. El CNI, los impulsores de los acuerdos de San Andrés y los adherentes  a la sexta declaración de la selva Lacandona encuentran su base social de manera importanteen zonas rurales de México, principalmente en el sureste y se han curtido en un proceso de largo aliento con una por momentos distante relación con las grandes ciudades como Monterrey, Guadalajara y la propia Ciudad de México.

Por su parte Wikipolítica es una organización nueva, mayoritariamente de jóvenes, heredera de las formas de movilización de #YoSoy132 que ha encontrado en la participación social su principal fortaleza y eje discursivo. Su gran merito ha sido inyectar de esperanza y vencer la resignación que fuertemente se inculcaa los estudiantes y jóvenes de las principales ciudades del país. Su potencia para repensar la política ha quedado comprobada con la exitosa campaña de Pedro Kumamoto en las elecciones de 2015 en Jalisco así como con la iniciativa de #SinVotoNoHayDinero que cuenta con un amplio apoyo social y que en estas semanas se discute en la cámara de diputados. Sin embargo, la Wikipolitica que se hace fuerte en redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram y que es capaz de colocar su agenda frente y a través de los grandes medios de comunicación tiene como una de sus principales debilidades su escasa relación y capacidad de interpelación con sectores rurales y populares como el que representa el Consejo Nacional Indígena.

Por último Ahora es una plataforma apartidista que se ha presentado a finales de febrero de 2017 para intentar articular un movimiento político electoral que acabe con lo que Edgardo Buscaglia ha denominado como“el pacto de impunidad”. Esta alternativa es respaldada por defensores de derechos humanos, activistas y académicos. Se presenta como heredera de luchas tan importantes como el movimiento estudiantil de 1968 y el movimiento por la paz. Y genera su diagnostico a partir de casos de violaciones a los derechos humanos como el caso Ayotzinapa. En sus filas también militan ex participantes de #Yosoy132. La principal aportación de Ahora podría estar en la ampliación del debate sobre los derechos humanos por la experiencia y preparación de muchos de sus participantes. Sus principales retos serán demostrar que no es una alternativa elitista para gente desencantada de la Ciudad de México, así como justificar su participación en la contienda un año antes de ella, cosa que ha parecido disgustar tanto a la izquierda como a la derecha.

Así pues, como se puede deducir después de leer estas líneas las tres organizaciones tienen puntos fuertes, coincidencias, discrepancias y debilidades. Las tres buscan impactar el escenario electoral en 2018 combatiendo de frente a los viejos partidos. Se antoja muy difícil el reto y más si la sociedad mantiene su incapacidad de articular desde la diferencia. Sera imposible si no hay dialogo entre las disidencias del campo y la ciudad. Es por eso que surge la interrogante, ¿Es posible disputar las elecciones desde la dispersión? ¿Por qué no plantear un proceso de articulación en donde la plurinacionalidad, la desigualdad, las violaciones a los derechos humanos y la participación ciudadana sean la agenda a reivindicar frente al deterioro nacional? Con la experiencia previa de hace 6 años en donde la articulación, la dispersión, la protesta frontal y los intentos de boicot culminaron en un panorama muy diferente al que todos deseábamos, en este momento tenemos la oportunidad para ganar el futuro y no repetir la historia.

 

*Estudiante de Ciencias Políticas y Gestión Pública en ITESO.

 

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