OPINIÓN | Frente Amplio Cupular

Bernardo Jaén Jiménez

Foto: Reforma.com

El argumento central que está motivando la formación del Frente Ciudadano por México,  formalizado  hoy por el PAN, PRD y MC ente el Instituto Nacional Electoral es luchar contra la corrupción, la impunidad y por un nuevo régimen político para México. Todos son objetivos loables, positivos y necesarios para reorientar el modelo de desarrollo para este país; sin embargo resulta difícil creer que se logre este objetivo, si al menos dos de los tres partidos tienen un lastre muy grande, justamente de corrupción, impunidad, tráfico de influencias, y largo etcétera que les resta legitimidad como para convertirse adalides de esos nobles objetivos.

El Frente Ciudadano nace con serias fracturas en dos de los tres partidos participantes. En el caso del PAN, se agudiza la pugna interna entre dos grupos, uno encabezados por Ricardo Anaya y otro comandados por Margarita Zavala y Felipe Calderón. El fuego “amigo” entre esos dos grupos es intenso; apenas hace unos días Anaya enfrentaba acusaciones de enriquecimiento inexplicable de buena parte de su familia, situación que no pudo explicar; además el mismo Anaya no pudo explicar cómo es que Ernesto Cordero (fiel alfil de los Calderón) se quedó con la presidencia del Senado de la República, situación que muestra un acuerdo entre el PRI y una parte del PAN para que el Fiscal General, Raúl Cervantes, amigo íntimo de Peña Nieto, se quede con la naciente Fiscalía General Anticorrupción. Esto evidencia a un PAN muy dividido, situación que se va agravar cuando se acerque el momento de definir a su candidato a la presidencia de la república.

En el PRD la crisis no es menor, la decisión de su Consejo Político Nacional de ir en alianza con el PAN generó la salida de la corriente encabezadas por Dolores Padierna y René Bejarano; ambos personajes de no muy buena reputación pero donde su valor se mide en términos de la cantidad de “bases” partidistas que mueven en la Ciudad de México, Además, Leonel Godoy , ex gobernador de Michoacán anunció también su salida y seguramente también un número no cuantificado de militantes y simpatizantes perredistas abandonarán las filas del PRD por no estar de acuerdo con el maridaje con el PAN.

El último Congreso Nacional del PRD, su máxima autoridad estatutaria, acordó buscar la alianza con las izquierdas para la elección de  2018,  ahora su cúpula, el Consejo Nacional, decide de forma unilateral buscar alianza con la derecha.

En el caso de Movimiento Ciudadano no se perciben, al menos de forma pública, fractura alguna de su dirigencia. Sin embargo, es previsible que muchos militantes y simpatizantes no vean con buenos ojos la creación de ese frente junto al PAN, partido que se caracterizó por perpetuar el régimen político durante los sexenios de Fox y Calderón, y con el PRD, partido que le dio oxígeno al gobierno de Peña Nieto al aceptar la firma del Pacto por México. ¿Habrán valorado en MC las pérdidas y ganancias en votos por aliarse con el PAN?

Un régimen político, como el de México, no se cambia por acuerdo cupulares de dirigentes de partidos políticos, por más que sus Consejos Nacionales, en apego a la normatividad electoral hayan aprobado la formación de este frente; ninguno de los partidos políticos consultó a sus militantes o buscó conocer la opinión de sus simpatizantes. Es difícil imaginar cómo se puede transformar el modelo o régimen político de nuestro país con los mismos actores que lo han prohijado, perfeccionado sus vicios, que han escalado sus efectos negativos.

Es cierto, este modelo es completamente obsoleto, disfuncional para propiciar las condiciones mínimas que permitan a México, disminuir la pobreza, aminorar la desigualdad, abatir la corrupción, la impunidad y sobre todo los altísimos niveles de violencia. Pero todo ese cúmulo de padecimientos que sufre la sociedad mexicana no surgieron por arte de magia, al contrario, son producto de un modelo político cuyos principales autores son precisamente el actual sistema de partidos políticos.

Para los negociadores de estos tres partidos, seguramente que va a ser una dura batalla lograr los consensos para arribar a la coalición electoral en 2018; transformar el actual régimen político implica para muchos altos dirigentes de los partidos, enquistados ahí por décadas, algo parecido a darse un balazo en el pie.  Por ejemplo, eliminar o disminuir el financiamiento público a los partidos políticos, MC lo ha impulsado, pero el PAN y el PRD han defendido ese régimen de privilegios, en alianza con los partidos que critican: el PRI. Otro ejemplo, si quieren cambiar el régimen político implica democratizar la vida interna de los partidos, esto parece algo imposible al ver cómo se comporta la dirigencia del PAN y del PRD donde se observa que muchos dirigentes, no digamos militantes de base fueron ignorados al momento de decidor formar este frente. Las declaraciones de Pablo Gómez, líder histórico del PRD en contra de Alejandra Barrales es lapidario: “Eres la única persona que, al frente de un partido, tiene prisa de que se vayan sus militantes.. perteneces al sistema grupal faccioso que domina al partido y se caracteriza por su acrecentada intolerancia..”

¿Qué hacer para que este frente no se convierta en una coalición vacía, hueca de proyectos realistas, que efectivamente transformen al país?. ¿Qué hacer para que no sea la rentabilidad electoral la que guíe las discusiones internas de estos tres partidos? ¿Cómo lograr una coalición creíble entre partidos que son como el agua y el aceite?

 

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