OPINIÓN | #HablemosDeGasolina o de cómo darnos atole con el dedo

“Mexicanas y mexicanos es un gusto saludarlos al iniciar el 2017”, de inmediato vi a Enrique Peña Nieto en la pantalla empezando su mensaje por año nuevo, no puse mucha atención, estaba cansada y bastante preocupada por el ambiente de miedo y paranoia que se sentía en el país ante los saqueos, qué más daba lo que dijera ¿Feliz año nuevo?

Conforme avanzaba el mensaje, mi atención volvió convertida en enojo: “quiero ofrecerles una amplia explicación esperando que ayude a aclarar las dudas que todavía haya” todo lo que escuché a continuación me parecía palabra tras palabra una burla, cínica y con un tono regañón. Sólo me preguntaba ¿Serán ciertos los datos que da? ¿En serio esa es su respuesta? No soy una experta en el tema (pero vengo a aprender), una ciudadana lo suficientemente enojada para investigar y preguntar ante la fácil manera en la que pueden dar cifras y números que suponen nadie cuestionará, aquí les pregunto ¿Qué hubieran hecho ustedes?

De inmediato me pareció necesario hacer una revisión, qué tan falsas, verdaderas y engañosas son sus explicaciones, así después de buscar, preguntar y recibir ayuda, esto fue lo que encontré:

“Este ajuste en el precio de la gasolina, no se debe a la reforma energética ni tampoco a un aumento de los impuestos”

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Esta es la primera explicación que Don Enrique nos da para que nos quede claro y no andemos pensando mal, pero voy a explicar rápidamente por qué está mintiendo.

Varios medios y portales periodísticos han documentado estos días la relación que guarda este aumento con el porcentaje de impuestos en las gasolinas aplicado en 2015, ante la caída de los precios del petróleo en ese año. La Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios menciona en su artículo 2° inciso d, la cuota en pesos mexicanos por litro de gasolina, este impuesto se mantiene fijo por parte de la ley, sin embargo el precio final al que cualquiera de nosotros compra en la gasolinera, se determina también por otras variables como la inflación y los precios internacionales de los combustibles (esto también viene en la reforma energética) y la Secretaría de Hacienda tiene que hacer ajustes anualmente. Por eso su promesa sobre no más gasolinazos con la reforma energética, era la mentira más grande.

Luego, la Reforma Energética. Dentro de esta reforma estaba previsto la libre importación de gasolina y diesel, lo que significa que quien venda gasolina en el país no solo le compre a Pemex sino haya más proveedores, los plazos para que esto pasara se encuentran en el artículo décimo cuarto transitorio de la Ley de Hidrocarburos, desde el 1° de enero del 2015 y máximo hasta diciembre del 2017 se prevé que los precios se fijen por el Ejecutivo (el presidente) en acuerdo con la Secretaría de Hacienda para que en 2018 se determinen por el mercado, de forma que también se considera un alza mayor según el mercado, o sea los precios no son fijos en todo el año.

Esto hace que el aumento que vimos este año sí sea una consecuencia directa del impuesto aplicado a las gasolinas, sumado a los plazos de libre importación de gasolinas de la reforma energética y nuestra dependencia de gasolinas importadas.

Todo esto, sí, consecuencia de la política energética de la administración de Peña Nieto.

“¿Por qué subió entonces el precio de la gasolina? Porque en el último año en todo el mundo, el precio del petróleo aumentó cerca del 60%, esto a su vez ha aumentado el precio internacional de la gasolina”

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Este es mi favorito. El manejo de los datos del aumento de los precios del petróleo en tan sólo el último año es muy engañoso, ya verán por qué.

Empecemos con la explicación y la gráfica que la Presidencia de la República da sobre este tema en sus redes sociales:

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Sólo obsérvenlo bien, sin cuestionar mucho porqué usan sólo de referencia el precio del petróleo Brent y no del WTI que es la referencia en el mercado norteamericano, vamos a aceptar que los dos tanto el Brent como el WTI son marcadores internacionales.

A primera vista, parece que efectivamente el precio del inicio de enero del 2016 a diciembre subió cerca de 60%, pero qué pasa cuando lo vemos respecto a los años anteriores, no nos vamos muy lejos, desde 2012 inicio de la administración actual:

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Fuente: Nasdaq
¿Y entonces? ¿Por qué en 2012, 2013 y 2014 no costaba mucho más la gasolina? La respuesta es la reforma fiscal en 2015, la reforma energética y nuestra dependencia de gasolinas importadas, otra vez. Aclaro, personalmente no estoy a favor de subsidiar el precio de las gasolinas sin embargo lo han hecho por la vía fácil y más costosa para la ciudadanía sin antes invertir verdaderamente en la infraestructura del país, ante la corrupción y falta de transparencia, eso es cinismo puro.
Por otro lado, el precio de la gasolina es una decisión con muchos factores internos, no hay un estándar, por eso varía mucho de país a país para muestra está que en 2016 los precios de la gasolina en Estados Unidos fueron los más bajos desde 2004.
“Desde hace años, México importa más de la mitad de los combustibles que consumimos”
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Aquí sí le vamos a dar la razón a Don Enrique, no porque sea una buena noticia sino porque es una de las causas más grandes de la incapacidad y dependencia energética que tenemos, aún con la infraestructura y potencial de México como productor.

“Desde hace dos décadas Pemex dejó de invertir en el mantenimiento de sus refinerías (donde se produce la gasolina). En la actualidad sólo seis plantas siguen operando a marchas forzadas y a la mitad de su capacidad, pues su tecnología no siempre es compatible con el petróleo crudo que se extrae. Esto ha generado un alza en las importaciones de productos refinados y en consecuencia, en los precios al consumidor.” comentó a Univisión Walter Ángel miembro del Sistema Integral de Análisis Estratégico de la Energía en México.

También Sergio Benito Osorio del Observatorio Ciudadano de la Energíamencionó que “ninguna potencia petrolera depende de otro país para su abastecimiento de gasolina” por eso considera que antes de liberar los precios para satisfacer la demanda interna, debió robustecer su capacidad refinadora. Ahora, por si hacía falta algo más, Sergio Benito menciona lo peligrosa que puede ser la dependencia que tiene México con las gasolinas de Estados Unidos ante el gobierno entrante de Trump, la buena noticia es que Luis Videgaray estará a cargo de las Relaciones Exteriores, claro.

“Tratar de mantener el precio artificial de las gasolinas nos hubiera obligado a recortar programas sociales, a subir impuestos o a incrementar la deuda del país”

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Fue una de las frases más chantajistas en todo el mensaje, afortunadamente hubo alguien que como yo, el enojo de ver como mienten descaradamente lo llevó a demostrarlo. Sólo que él sí es más experto en el tema así que citaremos su trabajo.

Como si el presupuesto de ninguna otra área hubiera sido susceptible de ser reasignado” menciona Leonardo Núñez González en su artículo “Gasolina y mentiras presupuestales del presidente”. Esta frase del presidente en realidad carece todo sustento y a la par es muy engañosa, al revisar los gastos del Gobierno Federal hay rubros que aumentan sin que necesariamente paren los hospitales, las escuelas o programas sociales como el Seguro Popular “Por ejemplo, en 2015 el gasto presupuestado en comunicación social y publicidad para todo el gobierno federal era de 2 mil 695 millones de pesos, pero en la realidad se gastaron 7 mil 618 millones, es decir, casi se triplicó el gasto” explica Leonardo.

El presupuesto no se gasta necesariamente al pie de la letra como se contempló al inicio y fue aprobado por los diputados “en muchos casos, las explicaciones detrás de estos movimientos son extremadamente opacas.”

Llegamos a la última frase:

“Lo primero que hicimos antes de tomar esta medida fue recortar el gasto del propio gobierno de la República en casi 190.000 millones de pesos”

 

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Ante la petición de comprensión por parte del presidente, uno esperaría que al menos lo poco o mucho que dicen hacer sea verdadero ¿no? Pues no, en su artículo Leonardo Núñez adelantó que es falso que el gobierno haya recortado su propio gasto al menos en el 2015. La información completa sobre el 2016 estará disponible en abril de este año, sin embargo el último informe trimestral de la Secretaría de Hacienda ayuda para tener una idea de cómo se ha gastado el presupuesto en 2016:

“Hasta septiembre, el gasto neto del gobierno debería haber sido, de acuerdo al PEF (Presupuesto de Egresos de la Federación), de 3.54 billones de pesos. En la realidad, ya se habían gastado 3.76 billones. Es decir, había una diferencia de 220 mil 262 millones de pesos, una cifra incluso superior a la reportada en la última Cuenta Pública. El cacareado “recorte” anunciado por el presidente es inexistente” demuestra Núñez González.

De esta forma, confirmamos lo que en buena medida ya sabíamos, pero el descaro con que lo hacen es porque suponen o creen que sus “datos duros hablan por sí mismos” y eso basta como explicación ante el descontento por el abuso, corrupción y cinismo que han mostrado.

Por último, uno de los argumentos que también han mencionado en redes es que los precios de la gasolina en México no son los más altos a comparación de otros países, claro, esto sin tomar en cuenta el salario e ingreso por persona en cada país. Como respuesta a esto, un artículo del periódico El País con información de Bloomberg llegó a la conclusión: La gasolina mexicana “no es la más cara del mundo, pero sí es una de las más costosas si se compara con los ingresos promedio del mexicano”

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Fuente: El País/Bloomberg

El enojo por el alza a los precios de las gasolinas va más allá de querer gasolinas baratas, es un reclamo por mejores salarios, transporte público de calidad, transparencia y verdadera austeridad del gobierno.

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