OPINIÓN | Hacia una metrópoli más justa y equitativa

 

Carlos Romero Sánchez*

Hace poco más de 3 meses inició el proceso de actualización en diferentes instrumentos de planeación del municipio de Guadalajara, poniendo con ello sobre la mesa una obligación primero, pero también una responsabilidad heredada para el gobierno actual.

En las últimas tres administraciones habían llevado a cabo procedimientos para reformar dichos instrumentos sin éxito, si bien la norma indica que el deber de la administración es evaluar, si deben ser revisados y puestos a consulta o no, y en el caso de que decidan hacerlo se marca un procedimiento claro, pero que sin duda se queda corto a las exigencias del Siglo 21.

El tema de la zonificación y de ver la ciudad en parcialidades es algo que debe ser superado, debemos encontrar los tapatíos y los mexicanos en lo general, nuevos instrumentos que sean más flexibles y que superen a los actuales, en cuanto a que han sido entendidos y aplicados como instrumentos restrictivos y no promotores del desarrollo ni ordenadores del territorio.

El ordenamiento ecológico territorial urbano ha sido separado y atendido únicamente como urbano, de manera perversa, por los intereses económicos e inmobiliarios que han prevalecido en quienes han llevado la batuta de la planeación a lo largo de los tiempos.

Necesitamos con urgencia darnos nuevas herramientas que sean más flexibles y más entendibles principalmente, para los ciudadanos comunes, no especializados, que es a quién está dirigida o debe estarlo la normatividad, donde sea sencillo para cualquier ama de casa, profesionista, estudiante o comerciante interpretar y poder tomar decisiones acorde a lo que un modelo de ciudad anhelado debe propiciar en el contexto urbano. Y teniendo como eje la escala humana y el cuidado de la casa común, sabedores que tenemos la ciudad prestada por nuestros hijos y debemos entregarles algo mejor.

Tenemos el reto de reinterpretar y hacer legible una nueva manera de hacer las cosas, en el ejercicio mencionado, el municipio capital de nuestro estado se ha atrevido impulsar políticas públicas que al fin tendrían como resultado cambiarle el rostro a la ciudad por uno mejor y más digno donde no se conviertan, como hasta ahora la ciudad y sus barrios, en expulsores de habitantes dando oportunidad de vivir a la gente dónde debe de vivir la gente.

Los instrumentos de planeación urbana deben de alentar con decisión a tener una ciudad compacta, cercana, de usos mixtos y que provoque una sana convivencia de quienes la habitan, Guadalajara está dando pasos decisorios para ello, por muchos años Zapopan fue la referencia de vanguardia en este tema en la metrópoli, pero con esta última iniciativa, sin duda es rebasado por la derecha por el municipio vecino. Si todo marcha bien, pronto tendremos oportunidades más equitativas, ya que lo más irritante y lamentable que hemos vivido los últimos años, en los temas de uso del suelo, es la inequidad, es la discrecionalidad de la cual se han aprovechado algunos funcionarios públicos corruptos para su beneficio.

No hay cosa más frustrante que la inequidad en los derechos urbanos, donde un vecino por tener ciertas amistades o conexiones sí puede hacer cierto tipo de edificación que todos los demás no, teniendo con esto dos fenómenos deleznables. El primero, que al ser el único que puede hacerlo tiene una plusvalización absurda dando pie a una burbuja inflacionaria, que incluso va en detrimento de la comunidad donde se edifica y de los atractivos que ese mismo desarrollo ofrece al mercado ya que los aniquilará con su mera presencia.

El segundo es, que instancias diferentes a las que nos hemos dado en el diseño institucional como lo es el Tribunal Administrativo del Estado (TAE) estén decidiendo y definiendo el rumbo de una ciudad que hasta ahora no ha tenido un modelo claro de, hacia dónde ir y menos, un modelo conveniente para sus habitantes. Eso está más que demostrado cada vez que salimos a la calle.

Algunos piensan que por astutos otros que por ahorradores, pero mucha de la oferta inmobiliaria se ha dado más allá de la centralidad Metropolitana, provocando viajes largos y estresantes, un encarecimiento de los servicios y lo más delicado, una ruptura de la red ciudadana y vecinal que deberíamos de tener, ahora, la gente que se ha ido a vivir más allá de la centralidad exige que todos los que nos hemos quedado dentro no les estorbemos para llegar pronto a los destinos que decidieron abandonar, exigiendo la mal entendida fluidez en el tráfico y no entendiendo que precisamente son ellos en sus coches mono personales, los actores y materializadores de tráfico que los atormenta.

La tarea para Zapopan que recién a principios de agosto, arrancó el proceso de actualización de los instrumentos de planeación, es bastante interesante. Se debe de entender que estamos en el Siglo 21, que tenemos una nueva ley general de asentamientos humanos ordenamiento territorial y desarrollo urbano, y que en Zapopan existen miles de hectáreas de vacíos urbanos y una ciudad mal aprovechada en cuanto la densidad.

También tiene el reto de lograr que los niños puedan volver a jugar en la calle, como lo hicimos muchas generaciones disfrutando de nuestro entorno vecinal inmediato.

Estaremos con entusiasmo activo, proponiendo y acompañando el proceso en ambos municipios y esperando hacerlo también en los demás integrantes de la metrópoli, para de una buena vez definir un nuevo y mejor rostro para el lugar en el que vivimos.

 

*Consultor Técnico Urbano, Maestro en Arquitectura con especialidad en Urbanismo, Tesorero CNEC Jalisco, Docente y Presidente de la Academia de Urbanismo en UNIVA, Observador Ciudadano Movilidad y Vocal en Consejo Estatal de Desarrollo Urbano.

 

Comentarios: @to2peatones y  [email protected]

 

Comentarios
Top