Animales de la calle y píldoras anticonceptivas

Perro de la calle

Por Debra Figueroa (@debrafig)
Fotografía: Colectivo movimente

Paloma

9 de abril de 2015.- El mensaje de la imagen es viejo; Paloma ya fue adoptada. Resulta pertinente incluirlo porque exhibe claramente la vida precaria de los animales de la calle. Su reproducción descontrolada y la violencia que se ejerce contra ellos advierte la ingenuidad de nuestra mirada antropocéntrica y mucho descuido.

La adopción y las campañas de esterilización han contribuido de manera importante a reducir este problema, pero los perros y gatos que nadie adopta y aún deambulan por la ciudad no tienen quién los lleve a operar; su descendencia estará condenada a la miseria y el maltrato si no intervenimos.

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Mi madre me contó que en Israel, a principios de los 50 –tras la declaración de su independencia–, introdujeron gatos para combatir la fauna que algunas zonas pantanosas favorecían y que incomodarían o pondrían en riesgo a los nuevos habitantes. Ratas y culebras entre otras alimañas fueron cazados por estos animales.

Sin embargo, aquellas tierras pronto estuvieron repletas de gatos; eran tantos, que se les consideró una plaga. ¿Qué hicieron? No los exterminaron ni capturaron de maneras crueles: su población fue controlada con anticonceptivos repartidos en basureros.

Apenas habían inventado en México la píldora anticonceptiva cuando Israel la implementó en animales. (Sí, esta pastilla es producto del genio nayarita Luis Ernesto Miramontes). Maravilloso.

En Sonora, por el 2011, un troglodita llamado Manuel de Jesús Baldenebro, entonces alcalde de San Luis Río Colorado, ofrecía 200 pesos a quien matara un perro o un gato de la calle. Hoy, a 64 años de aquella invención, en nuestro país abundan prácticas brutales con las que se pretende reducir la fauna callejera. Cuando el responsable no es un gobernante de la calaña de éste, son los centros de control animal o nuestros vecinos.

Afortunadamente, por el 2008, investigadores y estudiantes de la UAM Iztapalapa empezaron a desarrollar una píldora anticonceptiva que, a diferencia de las otras, está hecha para que sea el hombre quien la ingiera. El 1,4,6-androstantrieno-3,17diona (ATD) es un compuesto que regula la espermatogénesis (producción de esperma), y entre las expectativas en torno a él se encuentra su aplicación en animales para evitar plagas. Si una hembra gestante consume esta píldora anticonceptiva masculina, dará machos infértiles: ratas, perros y gatos que no podrán reproducirse. Se espera que el ATD esté disponible en farmacias para el 2019.

México, cuna de los anticonceptivos orales, por acá hay muchos cuadrúpedos esperando.

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