Ant-Man: para Marvel no hay súper héroe pequeño

Por: Óscar Chavira* (@Oscar_Chavira)

27 de julio de 2015. En 2010, Marvel Studios pasó a ser un estudio de cine en toda la extensión de la palabra. Sucedió cuando estrenó Iron Man 2, aun bajo la dirección de John Favreau, quien había iniciado la saga con producción de Paramount Pictures.

Para la segunda película del magnate Tony Stark, Marvel Studios dejó de ser simplemente un inversionista y asesor, y comenzó a hacerse cargo de todo el proceso de la cinta hasta su estreno.

Kevin Feige, director de los estudios, inauguró una nueva época para la empresa con la siguiente oración:

Hollywood no acaba de entender nuestros personajes, es hora de que Marvel se haga cargo de sus películas.

Tras quince años del comienzo de la era dorada del cine de superhéroes, y cinco de que Marvel Studios tomara el control de sus propias películas, a nadie le cabe duda de que Feige había marcado un nuevo antes y después en el género.

Con Ant-Man, Kevin Feige demuestra que en verdad Hollywood no sabía, o quizá aun no sabe del todo, cómo explotar el género de superhéroes.

En la película, el doctor Hank Pym recluta al experto en sistemas Scott Lang para que tome el relevo como Ant-Man, el superhéroe que antaño combatía la amenaza soviética, y que ahora tiene que evitar que la tecnología que permite el encogimiento de objetos y personas caiga en poder de corporaciones malévolas.

La historia de Ant-Man funciona no como un inicio, sino como una secuela y pase de estafeta en cine, cuyos orígenes están en los cómics de Marvel. Aquí aparece la primera lección asumida por el CEO de los estudios y productor de la película Kevin Feige: marcar un punto y aparte de la línea temporal del cómic.

Este hecho, que pareciera ser intrascendente para la mayoría de la audiencia, no es cosa menor para los seguidores de los cómics, y ha sido motivo de reclamos a grados virales en las redes sociales entre los fans de los personajes y los estudios de cine.

El guion, reescrito varias veces tras una preproducción llena de cambios y cancelaciones, libera a la película de atarse a las referencias del cómic, y le permite comenzar una historia creando su identidad propia y un relato que se ajusta a la línea histórica del resto de películas de Marvel. En su producción se ha plasmado no solo la experiencia del estudio en el género, sino también en las fórmulas exitosas del cine actual.

Ant-Man tiene una pareja protagonista carismática, que inicia teniendo un antagonismo competitivo. Un villano encarnado por un actor en plano ascendente, que está a la medida del héroe. Un coprotagonista que es un reconocido gran actor, y que funciona muy buen como puente entre el pasado y el presente. Tres compinches que conforman el ingrediente multirracial: un latino, un afroamericano y un tipo que se asume migrante europeo.

Todos los personajes están matizados en sus perfiles. Los héroes mantienen pasados turbios, el villano sigue de cierta forma aspiraciones justas. El guion maneja la fórmula del antihéroe que le dio el éxito a Guardians of the Galaxy, y de la misma forma reparte protagonismo entre todos, permitiendo que el Doctor Pym y el compinche latino sean fundamentales en la trama.

Ant-Man aprende las lecciones de Thor y Capitán América, cuyos primeros filmes soportaban la mayor parte de la historia en el superhéroe, después se les dio mayor importancia a los personajes secundarios y las secuelas mejoraron.

De hecho también establece, de forma semejante a Guardians of the Galaxy, el tono cómico en la trama. Los protagonistas confrontan sus frustraciones por situaciones y errores en el pasado, pero cuando la atmósfera se torna triste o melancólica el guion inserta un sarcasmo o da paso a la acción para recuperar el ambiente relajado.

Guardians of the Galaxy (2014)

Guardians of the Galaxy (2014).

La producción dicta cátedra de efectos visuales efectivos. No tiene la complejidad de otras cintas del género, pero el resultado es impresionante y, sobre todo, catalizan la emoción del espectador.

Ant-Man tuvo un costo de 130 millones de dólares, una bicoca para los niveles de inversión de la industria. Es evidente que la producción se ajustó al presupuesto, incluyendo los efectos visuales. El resultado es una lección para Marvel Studios y todo Hollywood: menos es más.

Las tres mejores escenas de la película son resultado de un buen uso de los efectos visuales, cuyo objetivo principal no es una imagen sofisticada, sino el efecto en la acción que se desarrolla. Un objetivo que se complementa con una colocación y movimiento de cámara sensacionales.

En este punto el mérito es completo del director Peyton Reed, cuya composición de planos para captar la escena favorecen el lucimiento de los efectos visuales, lo que hace que las escenas de acción, aun sin tanto refinamiento digital, sean estupendas. Peyton orquesta planos detalles, panorámicos y contrapicados, mientras la cámara rota o se desplaza en la escena, y el montaje redondea una puesta en pantalla destacada.

Mucho se ha dicho que gran parte del concepto de Ant-Man es del primer director contratado para el proyecto, Edgar Wright; de hecho tiene parte del crédito por el guion, pero el libreto es una guía narrativa, no un manual de hágalo usted mismo, así que hay que respetar el mérito de Peyton Reed en el concepto de filme.

Este concepto, además del reparto del protagonismo y el tono cómico, incluye un diseño retro. La película no adolece del factor high tech, pero el diseño de arte, vestuario y locaciones evocan los años sesenta, sobre todo en lo que respecta al traje y accesorios de Ant-Man.

El ambiente retro se enfatiza en un muy buen score de Christophe Beck, quien hace referencias a la música del cine policiaco de los sesenta para su orquestación, modernizando con algunos toques de música electrónica.

El score de la cinta destaca en la ya casi monotonía sonora en la que han caído los fondos musicales de las cintas de Marvel Studios, al cual le urge darle mayor interés a este ingrediente de las películas, sobre todo en la forma en que los utiliza dentro de los filmes.

En el departamento donde no cabe duda que Marvel Studios hace un gran trabajo es en el casting. Paul Rudd no tendrá los reflectores de Chris Hemsworth o Chris Evans, pero sí el carisma de Chris Pratt o Downey Jr., que comienza a ser el tipo de protagonista ideal para el estudio de cine.

Corey Stoll batalla contra su papel, que está mal desarrollado, pero su trabajo deja la sensación de que quisimos ver más de su villano. Michael Peña luce en el estereotipo latino, se roba escenas completas. Se podrán criticar los clichés en los gags en que participa, pero su personaje aporta dinámica al desarrollo de la cinta cuando no suceden escenas de acción.

antman buddies

Ant-Man (2015).

Michael Douglas destaca como el Doctor Pym. Conecta con los jóvenes, ancla la historia con el pasado, participa en la acción y su personaje da para mucho más si el actor y la producción se lo proponen.

Ant-Man es una muy buena película de verano. Habíamos escuchado que ha sido el proyecto con mayor cantidad de salidas en falso y cambios de Marvel Studios. De hecho asumimos riesgoso hacer una cinta sobre un héroe muy menor del cómic. Y Marvel Studios demuestra que para ellos no hay producción compleja, superhéroe pequeño o historia imposible.

La cinta se promociona, atención con este punto, con el slogan “De los estudios que trajeron Avengers. No importan quiénes sean los actores, escritores o el director; la garantía la ofrece el estudio.

Marvel Studios es el nuevo rey Midas del cine.

* Óscar Chavira es crítico de cine.

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