Eduardo Galeano: el futbol a la sombra de un crack

eduardo galeano a sol y sombra

Por: Juan Felipe Cobián* (@juanfe_cobi)

Fotografía: Mariela De Marchi Moyano/Flickr

14 de abril de 2015. La tabla de posiciones de la liga nacional importa poco en comparación con las próximas elecciones o la caída del poder adquisitivo, porque el futbol no es un asunto tan relevante como la política o le economía. Sin embargo de los tres temas un escritor genial, Eduardo Galeano, se ocupó con el mismo interés.

Fallecido a los 74 años, el uruguayo era dueño de un estilo admirable. Cada línea en sus libros y artículos significa de manera intensa, deslumbrante. Como a otros maestros de la prosa, se le escurre poesía por aquí y por allá. Encarnó además una extraña combinación: palabra lúcida, compromiso político y pasión futbolera. Así, demostró que la afición deportiva y el trabajo intelectual no se contraponen e incluso llegan a alimentarse: la literatura puede convertirse en juego y el futbol, en materia prima de textos magníficos.

El fútbol a sol y sombra, uno de sus libros, figura entre esos pocos que he comprado varias veces y que otras tantas han terminado por desaparecer de mi librero. Como lo he hecho con otros como Las batallas en el desierto, se me antoja prestarlo -con un callado adiós de por medio- sobre todo a aquellas personas más renuentes a la lectura.

Una de las grandes bondades de esta obra, como otras de quien también firmó Las venas abiertas de América Latina, es que se compone de narraciones y artículos de algunos párrafos o de pocas páginas, rematados con pequeñas ilustraciones, lo que seduce a los ojos más holgazanes. Recomiendo asomarse al libro a los interesados en conocer más sobre la historia del deporte, así como a quienes no terminan de comprender las causas, efectos y cura imposible de esta fiebre, que se contagia a temprana edad por patear balones.

El libro emociona porque Galeano se refiere a hechos y personajes fundamentales en la historia del deporte. Explora el fenómeno del balompié desde una perspectiva apasionada y crítica a la vez, entusiasta o desencantada, según el cristal con que decida mirarlo. Siempre con lucidez, celebra la emoción infantil de un esférico incrustado en las redes del rival, se lamenta el excesivo lucro en el ambiente del futbol y relata con amenidad fanatismos que van de lo inverosímil a lo trágico.

Gracias a la relectura del libro de Galeano me siento un poco menos solo. Me explico: parezco más cavernícola que hombre civilizado cuando grito un gol, lamento algún tiro desviado o reclamo desde las gradas una sanción injusta del árbitro. Después, me compro un permiso para la desmesura cuando recuerdo que tipos a quienes admiro, como Albert Camus, Juan Villoro y el propio Galeano, han padecido el mismo mal. La pasión y la razón pueden sentarse a la misma mesa sin arrebatarse el plato.

Por medio de El fútbol a sol y sombra el autor sudamericano me convenció de que este deporte, juego por esencia y gran negocio por desgracia, casi nunca soluciona problemas urgentes, pero reparte más esperanza que los periódicos. Estarán de acuerdo quienes aún lleven en la sonrisa polvo de la infancia: un grupo de niños tras una pelota no solo parecen felices, son felices y nada más.

* Juan Felipe Cobián es académico en la Universidad de Guadalajara.

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