El silencio poético

Por Víctor M. López

Esta semana que cierra fue intensa para mí. Se centró en dos frases: entre “yo soy culpable” y adiós a la poesía”. El poeta Javier Sicilia, a quien le asesinaron a su hijo Juan Francisco de apenas 24 años, en Cuernavaca, le dijo adiós a la poesía.

Rodeado de sus amigos, dijo que hablará con el silencio:

«El mundo ya no es digno de la palabra

Nos la ahogaron adentro

Como te (asfixiaron),

Como te

desgarraron a ti los pulmones

Y el dolor no se me aparta

sólo queda un mundo

Por el silencio de los justos

Sólo por tu silencio y por mi silencio, Juanelo».

Poco después de leer lo que él llamó su último poema. Explicó: » El mundo ya no es digno de la palabra, es mi último poema, no puedo escribir más poesía…la poesía ya no existe en mi”.

No cabe duda que hablaba desde el dolor. No había alternativa, sólo pueden hacer poesía aquellos que sienten. O, ¿de qué otro modo?

Me vino a la memoria el grito de Roberto Zabala Trujillo, padre de Santiago de Jesús, uno de los 49 niños que murieron en el incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora. Él fue y sigue siendo el personaje principal de la historia que contó Diego Enrique Osorno para la revista Gatopardo.

Zavala, cuenta el cronista Osorno, no había tomado ningún micrófono en su vida. Menos hablar en público. Enfrente del Palacio de Gobierno, rodeado de los padres y madres de los otros 48 niños y niñas que murieron en aquella tragedia, tomó el micrófono, mostró su valentía, mezclado de coraje. Y desde ahí, imaginó la esperanza.

Gritó lo más que pudo: “Pero yo soy el principal responsable, por ser una persona honrada que tiene un empleo, por tener que cumplir con un horario de trabajo, por tener la seguridad social que me dio la oportunidad, y me dio la elección de que mi hijo entrara a esa guardería donde me dijeron que contaban con todas las medidas de seguridad. Yo tengo la culpa por confiar, yo tengo la culpa por pagar mis impuestos, yo tengo la culpa por ir a votar. ¡Yo soy el responsable de la muerte de mi hijo!

Los demás escucharon, unos rompieron en aplausos, otros más prudentes guardaron silencio.

Guadalupe Morfín, también poeta, me diría en entrevista para Proceso Jalisco ante mi pregunta ¿qué le diría a Javier Sicilia?

“Lo abrazaría. No le diría nada. Javier entiende que ante el dolor de un hijo asesinado no se puede decir nada o muy poco. Estaría con él, en silencio. Pero con un silencio pleno de comunicación”.

Por su parte, Diego Enrique Osorno me dice: “Esos gritos (como de Sicilia) se están haciendo por todos lados, aunque muchos todavía no los oyen”.

¿Qué hacer cuando el poeta dice que el mundo no es digno de la palabra? Por lo menos guardar silencio.

Comentarios
Montse dice:

Perdimos a un gran escritor por una guerra absurda y estupida que nosotros estamos viviendo..

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