Ernesto Cardenal a los 66 años

Fotografía de Raúl H. Mora Lomelí tomada por Leonardo Mora
Fotografía de Raúl H. Mora Lomelí tomada por Leonardo Mora

Fotografía de Raúl H. Mora Lomelí tomada por Leonardo Mora

Recordaremos en este espacio, la valiosa obra de un gigante: Don Raúl H. Mora Lomelí. Sacerdote jesuita. Periodista. Humanista. De una pluma cristalina y llena de cordura.
Hoy comenzamos con este texto, publicado en la revista Proceso el 30 de noviembre de 1991

Ernesto Cardenal, a los 66 años: Vivimos en crisis, pero estamos en un Universo que tiende cada vez más a la perfección

GUADALAJARA, JAL.- “No, a esa pregunta no puedo todavía responderte. No asimilo la muerte de César Jerez. Necesito tiempo. Es un dolor tan íntimo. Con admiración, respeto y cariño hacia él. Por su conducta política, que es el ejemplo más evangélico que podía darse. Respaldó una revolución sin ningún sometimiento, sin servilismo, sin los defectos humanos que se dan en la política. Con la política de Cristo, apoyando a los pobres, por ser pobres.”

En la cafetería del pabellón ExpoGuadalajara, en medio del bullicio y los aplausos, el poeta de Solentiname, Ernesto Cardenal, acaba de enterarse de que el jesuita César Jerez, rector de la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua falleció el viernes 22 de noviembre en el Hospital San Ignacio de la Universidad Xaveriana en Bogotá.

Invitado a presentar su libro “Cántico Cósmico” en la Feria Internacional del Libro, Ernesto Cardenal se muestra conmovido. Rehúye hablar de lo que acaba de saber. Gustoso responde, en entrevista para Proceso, a las preguntas sobre su obra, sobre la situación de Nicaragua. No sobre el amigo galardoneado posmortem con la medalla Carlos Fonseca.

“‘Cántico Cósmico’ es una obra de 30 años de mi vida. La considero como la culminación de mi poesía. Durante todos esos años estuve recogiendo el material. Le fui dando su estructura en los últimos seis, siete años. La escritura del libro tardó unos cinco años. “Como su título lo dice, el libro trata de todo el cosmos. Un solo poema, un largo poema, de unas 600 páginas. Trata de todo lo existente y de un poco más: del microcosmos, del macrocosmos, de la humanidad en medio.

“Es un poema en un marco científico. En él trato de unir poesía y ciencia. Tal vez esto sea lo más novedoso: hacer poesía de la ciencia. Trato de unir ciencia y religión, ciencia y mística, mística y revolución, revolución y ciencia, poesía y revolución.” —Un gran intérprete de Homero, de Virgilio, de Dante, el doctor Xavier Gómez Robledo, profesor del ITESO, Universidad a la que concedió la edición y difusión exclusiva para México de “Cántico Cósmico”, promovió esta publicación aquí, por tenerla como una gran obra de la épica mundial. Pero hay científicos que la consideran heterodoxa desde el punto de vista de la ciencia.

—Este libro está científicamente bien fundamentado. Yo no soy científico, en absoluto. Pero me he dedicado a leerlos detenidamente. Son sus aportes los que retomo. Unas veces citándolos entre comillas, sin decir su nombre, otras diciéndolo. Pero aunque yo no diga quién es. Los científicos se reconocen. Por ejemplo, al decir que ciencia y mística cada vez se acercan y se unen más, cito a Murchie, uno de los científicos actuales más famosos.

“Decir que ‘todo está en todas partes’, parece algo tomado de la mística zen, de la mística medieval cristiana. Pero es frase de otro gran científico. “Tuve una confirmación de este carácter científico hace seis meses, en Munich, invitado por el Instituto de Astrofísica Max Planck, porque querían ahí una conversación conmigo, desde que supieron que había leído yo algunos extractos de mi poema en Berkeley. Una experiencia importante para ahí estar, por primera vez en mi vida, durante una mañana, con un grupo de científicos. También ellos, en conversación y disputa sobre las hipótesis mismas de la ciencia.

“Cada uno opinando de manera distinta. Algunos negando que haya habido un ‘big bang’ en el principio de todo. Otros especulaban acerca del tiempo; uno dijo que no existía el tiempo. Disputa también acerca de los extraterrestres, de quienes hablo mucho en mi libro. “Me fascina la idea de que tengamos hermanos en otros sitios del cosmos. Uno dijo que no había más planetas habitados que la Tierra. Yo les dije, y algunos lo aceptaron, que es fundamento, hipótesis científica para ello el saber que en la Tierra surgió la vida en el preciso momento en que se dieron condiciones para ello. Eso hace suponer que en cualquier otro lugar en que se den esas condiciones surgiría igualmente.

¿Cómo es posible que haya millones y millones de mundos, de galaxias y metagalaxias sin ningún objeto? Alguno de ellos dijo que todo estaba para nada.

“Otro opinó respecto al principio antrópico, según el cual todo ha sido creado con miras a que hubiera un observador. Les dije que yo, porque no soy científico, no puedo opinar sobre esa teoría, pero que sí encontraba que eso era poético. Todo tiene un sentido.”

—¿Todo este cosmos tiene, pues, un sentido?

—El argumento de este largo poema es sí, que el universo tiene sentido y que nosotros, los hombres, tenemos un sentido en el cosmos. Hay en todo una entropía. Lo digo no por argumentos metafísicos sino científicos. Desde el “big bang” hasta la actualidad. Hay una sola línea en el proceso de evolución, en una misma dirección: desde que aparece la energía primigenia, de la que surgen unas partículas que forman átomos, que forman moléculas, que forman moléculas vivas, que forman células que, en millones, forman organismos, que forman el organismo consciente que es el hombre, que busca cada vez más ser sociedad. Desde antes del invento del fuego hasta ahora, el esfuerzo ha sido el mismo, de unificación, de generación. Eso nos hace suponer que en el futuro seguirá el proceso en esa misma dirección y que no hemos llegado al final del proceso. Lo no científico sería pensar que con la especie humana se detiene la evolución.”

—Pero, si todo tiene sentido, ¿cómo encaja en ese cántico del cosmos la negatividad a que alude en poemas como “Visita a Weimar”, “La danza de los millones”, “En el cielo hay cuevas de ladrones”, “Las tinieblas exteriores”?¿Qué sentido tienen Auschwitz, Hiroshima, la Bolsa de Valores, la destrucción del pueblo centroamericano, de Haití?

—Sí, hay mal físico, hay mal moral. Pero vemos que hay una fuerza que hace que el bien triunfe sobre el mal. Estamos en ese proceso. Estamos en un universo que tiende a la perfección. En una especie humana que cada vez tiende más a la perfección. De lo más simple a lo más complejo, de lo menos perfecto a lo más perfecto. Esto significa crisis de crecimiento. “En este poema aparece la figura de Hitler, que fue superada, como han sido superados estadios más primitivos de la evolución. Considero que este poema es un poema de esperanza y de optimismo. Y es ésta la más profunda fe que yo tengo.
Palpo continuamente, en la vida diaria, que la humanidad se une cada vez más. “Los cambios de gobierno, de regímenes son, en esta dimensión, superficiales. Yo creo que los seres humanos cada vez se unen más, se aman más.

—Pero se da también el triunfo de los fuertes sobre los débiles, como una explicación que el darwinismo propone que debe ser.

– Es ésa una falsa interpretación de Darwin. Desde el siglo pasado, el capitalismo surgió interpretando el darwinismo como el triunfo del más fuerte. Esa fue y ha sido su teología. Pero Darwin jamás dijo semejante cosa. El dijo que todo mostraba el triunfo del más apto, no del más fuerte. En el caso del león, puede, sí, ser él el más fuerte. Pero en el caso del ciervo, es el más ágil, el más veloz, aunque sea más débil. Así, cada especie de animal o planta tiene su propia aptitud. En la portada de la edición del “Cántico…” hecha en Guadalajara, veo una mariposa. La mariposa sobrevive por poder adaptarse, por sus colores, no por ser fuerte o ser feroz. Los débiles sobreviven porque enfrentan la realidad y se encargan de ella. “En la evolución se ha visto que no progresa el que es más fuerte o más feroz. En cada especie, los que son más agresivos son eliminados. En mi poema cito a Somoza y Pinochet como ejemplos de los que son eliminados. Son los pacíficos los favorecidos por la evolución. Los agresivos son expulsados.”

—En el proceso nicaragüense, seguido con tanto cariño e interés en México, ¿el pueblo se mostró así en las elecciones de 1990, como el más apto? ¿El viraje que ha tenido en Nicaragua la revolución es un signo de que ese pueblo supo vencer y expulsar la agresión?

—Yo creo que el sandinismo no fue ahí el más apto. Y no hay que olvidar que el 95% era sandinista en el momento del triunfo, en 1979. “Ante el resultado de las elecciones, Reagan fue a decirle a Bush que tuviera cuidado: pudiera ser que los sandinistas hubieran hecho un fraude para entregar el poder en momentos en que estaban ellos con muchas dificultades. Kissinger, más inteligente que Reagan y menos fanático, dijo con menos locura a Bush que no fuera a ser triunfalista, porque pudiera ser que los sandinista salieran beneficiados con dejar el poder en esos momentos, por la crisis que Nicaragua tenía. Crisis militar y económica, por ocho años de guerra y por el bloqueo económico, en medio de la crisis del socialismo del Este, que, ciertamente, nos ayudaba.

“Con las elecciones, el Frente no perdió al pueblo. Tuvo 41% de los votos, mucho mayor apoyo que el que tienen otros partidos de América Latina. Si la UNO obtuvo 55%, no hay que olvidar que esa Unión la forman trece partidos unidos sólo por su deseo de derrocar al sandinismo. Cada partido, pues, con muy pocos votos, 3.5% para cada uno. El sandinismo perdió un sector de votantes indecisos que prefirieron un gobierno distinto para que se acabaran la guerra, el bloqueo económico y la agresión militar.

“Yo considero providencial la pérdida de las elecciones para el Frente Sandinista. Sin olvidar que el poder corrompe y la oposición purifica. Está muy bien que ahora la revolución no gobierne. Sin olvidar tampoco que esas elecciones se dieron en un proceso democrático. Ejemplo para toda América Latina, porque no hay que creer que la revolución se da sólo cuando hay un partido único que nunca puede perder.”

—¿Hubo, pues, corrupción en el Frente?

—Sí, se dio. No en la alta dirección. No podemos decir que 95% de los nicaragüenses iban a ser incorruptos. Hubo entre ellos antiguos somocistas, oportunistas que dejaban un cargo y se refugiaban en Estados Unidos, con miles de dólares. Uno de ellos, nuestro antiguo embajador en Washington, Fiallos, antiguo demócrata cristiano. Fue un error del Frente darle ese cargo. Desertó con 800,000 dólares. Ahora es embajador del nuevo gobierno ante el Vaticano. Una insensatez.
“La corrupción era una experiencia que teníamos, bastante amarga, en cargos algo altos o medianos o pequeños. Pero eso no me afectaba ni me afecta mucho. Porque tenía una formación religiosa. Por ella sé que hay corrupción en mi Iglesia. Y no dejo mi Iglesia por ello. Hay fallos humanos en los monasterios, en el seminario en que estudié, en mí mismo. Convencidos de que somos humanos, hemos de ver que nada humano es perfecto. Ni la Iglesia que, en nuestra fe cristiana, es divina. “Igual en los países socialistas que fueron derrocados. Aunque la corrupción que ahí pudo darse no puede compararse con la que se ha dado en mi Iglesia, por ejemplo, en el Renacimiento. De ella podemos, sí, decir que ha sido corrupta en muchos momentos de la historia, pero podemos también decir que es la esposa de Cristo, pura y sin mancha.
“De igual modo, puedo decir que el marxismo de Marx es puro y sin mancha. Pero que el marxismo caricaturizado en algunos régimenes ha sido una perversión del socialismo. Aunque ha habido santos en el comunismo que son mas santos que los de mi Iglesia. “No sé cómo, a partir de la entropía de que estábamos conversando, hemos derivado a esto. Pienso que ver el mal en medio del bien tiene su lógica. Y ésa es la lógica de las canticas mencionadas, del ‘Cántico Cósmico’.”

—Este libro invita a contemplar el cosmos, toda la historia, con amor, ¿con esa actitud se puede repasar la historia de estos 500 años de descubrimiento, encubrimiento o violación de América Latina?

—No tenemos que estar mirando al pasado, sino al presente y al futuro. Tenemos que mirar a los indígenas. No podemos ignorar su situación actual. No podemos comportarnos como la revista “Time”, que durante 22 años no ha tenido un solo número que se refiera a los indios de Estados Unidos, donde ha habido un genocidio mayor que el del nazismo. “No sólo en Estados Unidos, sino en toda América, tenemos que reparar ahora la injusticia respecto de los indios, dándoles autonomía. Y no sólo reparar la injusticia contra ellos, también contra los mulatos, los mestizos. Los negros y los blancos pobres. Este Quinto Centenario debe ser oportunidad para que reparemos la historia. No para discutirla ni negarla, sino para que, ateniéndonos al presente y mirando al futuro, no se cometan contra ellos los crímenes que todavía hoy se cometen.”

—¿Es posible? Por ejemplo, es posible que se recupere algo de lo que en Nicaragua hicieron por ellos los Ministerios de Cultura, que dirigió, el de Educación, dirigido por Fernando Cardenal?

—Es posible. Porque aún ahí, en Nicaragua, hay una cosa que no se perdió: la conciencia de ser pueblo. Es fácil destruir, como se han destruido ya, algunos logros: El actual ministro de Educación en Nicaragua, un cristiano fanático, sectario, al estilo del Opus Dei, ha destruido los libros de texto gratuitos, financiados con casi dos millones de dólares por Noruega. Se puede destruir el logro de la medicina del pobre para el pobre y no tener ya un programa de salud para ellos, sino para los ricos. Todo eso es reparable. Lo que no se ha destruido y se puede recuperar siempre es la conciencia de ser pueblo, que tiene confianza en sí mismo, esperanza y fe.
—Retomando el dinamismo místico de San Juan de la Cruz, de Teilhard de Chardin, el “Cántico…” es una profesión de fe, de tu fe, fe del pueblo. Es, por eso, una invitación a compartir tu profesión de fe en el “Mein nun vater” (Papa del cielo), en el Dios desconocido?

—Sí, y creo que, como decía Theilhard, el verdadero ecumenismo no es el que une las diversas religiones. Eso. decía él, tiene incluso poca importancia. El verdadero ecumenismo consiste en que se unan los creyentes y los no creyentes. Mejor dicho: los creyentes en Dios y los creyentes en lo material. Que se unan en una sola religión, la religión de un Dios material que es el autor de la materia y de la religión de la material, creada por Dios. —¿Nos encaminamos hacia allá? —La ciencia actual lo está haciendo y la mística también. Como lo dice Murchie. Por eso mi poema es cántico.”

Comentarios
Jalf dice:

Gracias Victor por este anhelo de seguir recordando a aquél que nos ha dado tanto y que está allá donde de algún modo se existe…JAlf

proyectodiez dice:

Brenda y Leo: Gracias por la observación. Ya pusimos el crédito correspondiente. Saludos.

BrendaE dice:

que le pongan tu credito a la foto Leo 🙂

Buen artículo del buen Raúl (Y de la foto, que yo mismo tomé, en la intimidad de familia. Mazamitla, Jal.) Leonardo Mora.

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