Feminicidio en Tepatitlán provoca indignación

Por: Cinthya Gómez (@escriboenlaluna)

03 de septiembre de 2015.- Decenas de pancartas rosas se desplegaron frente al palacio municipal de Tepatitlán el domingo pasado. Quienes las portaban, en su mayoría mujeres, se manifestaban en contra del feminicidio. En especial el de Ana Karina Gómez de la Torre de 24 años de edad, quien hace una semana fue encontrada muerta al interior de su domicilio. Presuntamente la habría asesinado su esposo.

A pesar de lo enérgico de las protestas, no surtieron el efecto deseado porque era día de descanso. Por lo mismo, dentro del Ayuntamiento nadie salió a recibirlas para formar una mesa de dialogo; esos montajes políticos que se hacen para intentar mediar un conflicto. Era medio día y una larga fila de conductores en sus vehículos tocaban las bocinas de sus vehículos, intolerantes al cierre vial que causó la manifestación.

El cuerpo de Ana, quien en vida se desempeñaba como enfermera, fue encontrado con múltiples heridas de arma blanca en el interior de su domicilio, ubicado en el conocido barrio alto de la cabecera municipal de Tepatitlán.

Sus familiares aseguran que a pesar de que Ana era una persona activa y alegre, pasaba por momentos difíciles en su matrimonio: era víctima de violencia intrafamiliar.

En su última noche, al regresar de su trabajo, Ana le sirvió la cena a su agresor. No sabía lo que le destinaba. Su hija y único testigo del hecho, una menor de cuatro años, jugaba en su recamara. Cuando se cometió el delito, el agresor cerró por fuera la puerta del cuarto donde se encontraba la niña y mató a Ana. La acuchilló en repetidas ocasiones.

A decir de la Fiscalía General, el esposo de Ana fue quien dio aviso del homicidio. Para los familiares de la difunta, el cónyuge es el principal sospechoso del crimen, pues después de los hechos se desconoce su paradero, además de que se llevó a la menor sin aviso.

Aunque la marcha estaba convocada para y por familiares y amigos de Ana, el suceso que consternó a los habitantes de dicha población alteña hizo que varias personas se unieran a ella. “¡Basta de machismo en la sociedad alteña!” “¡No más muertes!” “¡Este cuerpo es mío, no se toca, no se viola, no se mata!”, “¡No calles denuncia!”, “¡95% de los feminicidios en México quedan impunes!”.

“Exigimos justicia por nuestra amiga, prima, hermana Ana Karina, las autoridades no han querido hacer justicia, el caso se ha quedado en el limbo. También estamos asustados. Hubo testigos, todos sabemos quién fue, menos la autoridad”, señaló la prima de la ahora difunta.

“Karina ya falleció, pero nosotros queremos que esto no se quede así. La próxima puede ser una de nosotras. Necesitamos que las personas sepan que no están solas”.

Por ese motivo, las mujeres familiares de Ana, llaman a las tepatitlenses a levantar la voz y repensar las costumbres de callar la violencia en su contra, motivadas por la vergüenza o por el miedo a quedar solas.

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Ni enterados

En Tepatitlán, la dependencia encargada de acercar asesorías a la mujer no tiene ni cifras sobre los casos de feminicidio o de violencia hacia la mujer.

La oficina del Instituto Municipal de la Mujer (IMM) es una modesta construcción de tabla roca ubicada en las instalaciones de la central camionera. Un lugar que desde hace casi una década se improvisó para albergar los despachos de varias dependencias administrativas. Así que el IMM igual comparte espacio con Desarrollo Rural como con la Jefatura de Educación. Y su presupuesto anual apenas si supera los 100 mil pesos.

A un lado de un cuadro con la imagen de un Cristo sangrante, su titular, Felicitas Hurtado Alcalá presume que lo más que han podido hacer en tres años de la administración es acercar asesorías a las escuelas mediante las asociaciones de padres de familia.

En estos “talleres” se brinda información a las mujeres y sus hijos sobre cómo manejar y prevenir la violencia en el seno familiar.

Sin embargo la funcionaria se dice consciente de que la violencia muchas veces sobrepasa las intenciones de un curso. Afirma que la mujer de esa región suele alejarse de la ayuda por vergüenza o por temor cuando es víctima de violencia intrafamiliar.

“Es que desgraciadamente las mujeres no se acercan. Las ves tú, llegan golpeadas y dicen me caí. Pero es que si ellas no ponen una demanda, nadie más puede hacerlo por ellas”, señaló la encargada de la dependencia.

La encargada del instituto municipal de la mujer advierte que lo único que pueden hacer en casos de violencia extrema es brindar información y canalizar los casos a otras dependencias como la Procuraduría Social del DIF o al área de atención psicológica de la Secretaría de Salud.

“Las canalizamos a la procuraduría social, al DIF o al Hospital Regional donde se les da atención especial con psicólogas que son expertas en violencia intrafamiliar”.

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Feminicidios en Tepatitlán, un secreto a voces

 De 39 autopsias por homicidio que realizó el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, del primero de enero al 31 de agosto del 2015 en la región de los Altos, dos de ellas corresponden a mujeres víctimas de asesinato.

Según la ley un feminicidio es el delito de privar de la vida a una mujer por razones de género relacionadas con actos de violencia tales como discriminación, humillación, violación, entre otras, en la que de por medio hay una relación emocional, de parentesco con la víctima. La pena para este delito va de los 25 a los 40 años de prisión.

Según el reporte del IJCF, en ese mismo lapso se han realizado 97 autopsias en el estado de Jalisco a mujeres que fallecieron por homicidio. La mayoría se realizaron en municipios que pertenecen al área metropolitana de Guadalajara.

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