La campaña fallida de Ricardo Anaya

 

Bernardo Jaén Jiménez

Hace apenas ocho años, Ricardo Anaya era desconocido en el plano nacional. Paradójicamente fue Felipe Calderón quien lo empezó a encumbrar, ya que lo nombré Subsecretario de Turismo a principios de 2011. A partir de ahí, la carrera política de Anaya Cortés ha sido meteórica. Oriundo de Naucalpan, Estado de México, sin embargo, estudió y se casó en Querétaro, donde además inició su carrera política. Fue Diputado en el Congreso de Querétaro de 2009 a 2011 al mismo tiempo que Presidente del PAN en ese estado hasta 2011.

A partir de 2011, en la Ciudad de México, fue nombrado Diputado Federal, por la vía plurinominal desde septiembre de 2012; un año después, presidente de la Cámara, justo en el período en que Enrique Peña Nieto envío su paquete de reformas estructurales, incluida la energética. Ricardo Anaya negoció con el PRI y Peña Nieto el contenido de esta reforma y aprobó en diciembre de 2013 la reforma energética, un sueño largamente deseado por el PAN, que por fin pudieron concretar con un gobierno del PRI.

La aprobación de la mayoría de las reformas estructurales fue su mejor carta de presentación para que Peña Nieto, el PAN y la cúpula de empresarios lo miraran con buenos ojos para impulsarlo a la presidencia de la república. Dado el descrédito que vivía Peña Nieto y el PRI y su previsible derrota en la elección de 2018, las cúpulas políticas y económicas impulsaron la candidatura de Anaya, el ”Joven Maravilla” era un buen prospecto para darle continuidad al modelo económico y político que asegurara el estatus quo.

Los problemas de Anaya iniciaron cuando se tuvo que  deshacer de la oposición dentro de su propio partido, violó sus propios estatutos para hacerse de la candidatura a la presidencia y con ello dejó fuera a Margarita Zavala, esto le generó muchos  enemigos. Aún con los heridos y muertos que dejó en el PAN,  Anaya tuvo la habilidad para sumar a su proyecto al PRD y al PMC. Estos dos partidos ignoraron la opinión de sus militantes  y decidieron forma Con México al Frente; el PRD con el fin de mantener su registro, el PMC con el objetivo de aumentar su presencia a nivel nacional.

¿Por qué la candidatura de Anaya ha sido un fracaso? En primer lugar, el candidato, el PAN, los partidos y políticos aliados, no supieron leer el contexto político económico que vive México hoy. La población está hastiada de la situación de corrupción y vive con miedo la violencia que ha escalado a niveles espantosos en los últimos años. En las últimos tres décadas se han alternado gobierno del PRI y del PAN y la situación se percibe peor. Las cúpulas de Por México al Frente no entendieron que la población les iba a endilgar mucho de la culpa a su candidato Anaya.

Anaya ha cargado con una loza de desconfianza: toda sus promesas, todo su discurso en contra de la corrupción, la desigualdad y la ineficiencia, la población la pasa por el rasero de la experiencia vivida y de lo que no hizo cuando fue gobierno.

En segundo lugar, la propia personalidad y trayectoria del candidato. A Ricardo le quedó muy grande la candidatura del PAN, nunca había sido candidato a un puesto de elección popular, las dos veces que ha sido diputado fue por la vía plurinominal. Además, carga denuncias de corrupción que no ha podido explicar con claridad y sobre todo, sus asesores más cercanos no lo pudieron disuadir a que no difundiera más mentiras en contra de sus oponentes, principalmente en los tres debates presidenciales porque en el pos debate, como un boomerang se le regresaban para golpear más su imagen. Ahora Ricardo Anaya está en una cerrada lucha por un lejano segundo lugar con el candidato del PRI; si se confirman la tendencia que publican la mayoría de las encuestas, Anaya podría captar menos votos que Josefina Vázquez Mota en la elección de 2012 (25.7%), Felipe Calderón en 2006 (35.9%) o Vicente Fox en 2000 (42.5%).

Ricardo Anaya tendrá que enfrentar en el segundo semestre de 2018 tres escenarios muy difíciles: 1) tendrá que rendir cuentas a la cúpula del Frente ya que no sólo va a perder la elección, sino que va arrastra al fracaso al PRD y al PMC, estos dos partidos no van alcanzar sus objetivos, ambos van a perder gubernaturas, tendrán menos diputados, senadores y presidencias municipales. Mala apuesta para quienes invirtieron su capital político a favor de Anaya. 2) Anaya tendrá que enfrentar a los  calderonistas y muchos panistas que le van a exigir cuentas del desastre en que dejó al partido, es previsible que Felipe Calderón retome el control del PAN y Anaya sea expulsado del PAN; 3) pero lo peor tal vez sea enfrentar a Peña Nieto y al PRI, quienes una vez que ya no sea candidato, profundicen las investigaciones de lavado de dinero del que tanto se ha hablado, Anaya podría acabar en la cárcel como parte de una venganza política.

El “Niño Maravilla” puede caer en desgracia en este 2018, la pregunta es ¿quién lo va  ayudar? ¿Qué actores políticos saldrán en apoyo de Ricardo Anaya? Una vez que sea un cadáver político, se podría quedar sólo enfrentando a todos los demonios que desató en su contra.     

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