Libertad de expresión vulnerada | OPINIÓN

(Fotografía: Cuartoscuro.)

Por Jorge Rocha* (@jorgerochaQ)

18 de marzo de 2015. Se puede admirar o criticar la figura de Carmen Aristegui; podemos estar o no de acuerdo con su manera de mirar la política. Seamos parte de su auditorio o no lo seamos, lo más relevante del conflicto Aristegui-MVS es que se suma a la larga cadena de hechos donde presuntamente se vulnera la libertad de expresión e información en este país.

Para analizar este asunto no se puede dejar de lado que Aristegui y su equipo fueron los que dieron a conocer el caso de la “Casa Blanca”, que provocó que un presidente en funciones estuviera directamente implicado en un escándalo por conflicto de interés.

Hay que recordar que la figura presidencial siempre ha sido muy cuidada frente a la opinión pública y que cuando se conocían escándalos que afectaban a la persona del presidente, solían ser al final de su mandato o cuando ya había dejado el cargo.

Esta vez no fue así y no sabemos a ciencia cierta si el caso Ayotzinapa, el caso “Casa Blanca” o la combinación de ambos son los que han provocado que Peña Nieto tenga un nivel tan bajo de aceptación social, sobre todo cuando se avecina un proceso electoral federal.

El caso particular de esta periodista es relevante sin duda, pero lo que nos deja entrever y que se suma a otros hechos es que el ejercicio periodístico libre y crítico encuentra cada vez más dificultades y escollos. En algunos casos son despidos, en otros hay acoso laboral, en unos más hay hostigamiento de parte de autoridades y en otras lamentables situaciones se ha llegado al asesinato de comunicadores. El caso de Aristegui solo refrenda que México la libertad de expresión y el derecho a la información no son derechos garantizados y que, como lo señalan organismos internacionales, nuestro país es uno de los territorios donde resulta más peligroso ejercer el periodismo crítico.

Me parece sumamente relevante la respuesta social ante la situación de Aristegui y su equipo, y creo que ante hechos como estos, toca ir más allá de la denuncia y del apoyo en redes sociales para entonces fomentar, apoyar y favorecer a proyectos de comunicación alternativos, críticos, independientes, con enfoques locales y con un trabajo de rigurosidad periodística. No solo se trata de defender a Carmen Aristegui, sino de apoyar la labor de las muchas y muchos periodistas locales que sin tanto reflector hacen un periodismo crítico a lo largo y ancho de todo el país.

Por otro lado, el martes 17 de marzo de este año, la policía de Zapopan entró a la zona de ingreso del campus del ITESO para revisar el vehículo de un alumno, porque había una notificación del robo de una computadora por personas que supuestamente coincidían con las características de dicho alumno.

Los policías entraron al ITESO sin orden de cateo, con armas, sin orden de aprehensión y además en un municipio que no les corresponde porque la universidad está ubicada en Tlaquepaque. Los uniformados no encontraron nada al revisar al alumno y el auto donde venía. Este tipo de hechos es condenable a todas luces y refrenda la necesidad de que este cuerpo policiaco actúe conforme al respeto de los derechos humanos.

 

* Jorge Rocha es académico del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos del ITESO. Correo electrónico: [email protected]

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