Los cambios y simulaciones del gobierno de Jalisco

COLABORACIÓN ESPECIAL DE CNEC JALISCOCámara Nacional de Empresas de Consultoría Delegación Jalisco

Por: Miguel Zárate Hernández* (@MiguelZarate_12)

14 de julio de 2015. Se había tardado el gobernador Aristóteles Sandoval en iniciar el proceso de cambios importantes en la estructura de su administración. Esto porque, naturalmente, son de la mayor envergadura las sustituciones en la “jefatura del gabinete” —una especie de supuesto destierro con beneficios para su leal e incondicional colaborador Alberto Lamas— y la sustitución del encargado del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión, quien fue premiado con vacaciones permanentes y pagadas en Puerto Vallarta como representante inventado de tal cargo dentro del propio estado. Ambos, como es sabido, dieron malas cuentas en la pasada elección.

El mal desempeño, claro está, no se tomó tan en serio, pues se dio tras cubrir –que no se parece a cumplir— la encomienda del propio gobernador de “apoyar” las campañas priistas. Además, al ciudadano ni le van ni le vienen estos juegos y patrañas para mantener a los amigos en el presupuesto aunque sea en posiciones discretas y menos perceptibles a la mayoría. Nada, pues, importante.

Diferente fue la remoción de Luis Carlos Nájera, matizada por su renuncia voluntaria pero que se venía cocinando principalmente por la inconformidad del gobierno federal con las acciones y posturas de quien fuera el primer fiscal general del estado; principalmente después de que elementos del Cártel Jalisco Nueva Generación derribaran un helicóptero y asesinaran a militares durante los narcobloqueos.

Se defendió como pudo Nájera de cuestiones en las que puso en evidencia sus extremas limitaciones en el mundo jurídico, experiencia no habida en su amplia trayectoria policiaca. La multitud de casos sin resolver, por lo menos de manera contundente, sobre todo tras la violenta muerte de media docena de funcionarios públicos, fueron aclarando al gobernador, a quienes siempre lo promovieron y sostuvieron –incluido el senador Arturo Zamora- y a los que tanto confiaban en él que no era ni por asomo la maravilla de fiscal que se esperaba.

La verdad no tuvo tanto la culpa Nájera como quienes tuvieron la brillante idea de fusionar la Procuraduría y la Secretaría de Seguridad Pública en la Fiscalía General y darle un poder que alucinó a este funcionario. En realidad no es nada fácil conceptuar en una sola institución pública la procuración de la justicia, ya anteriormente apoyada por el Ministerio Público, y las fuerzas estatales de todo tipo, incluyendo la Fuerza Única, que, al poco tiempo de su establecimiento, no tarda en irse debilitando ya que muchos de los nuevos ayuntamientos que renovarán a los actuales tienen muchas dudas sobre su funcionamiento.

Así que lo mejor era designar a un abogado con más carrera jurídica para realizar el tan vaticinado cambio. Eduardo Almaguer Ramírez, sin embargo, no la verá tan sencilla. Por principio de cuentas ya se la ha cuestionado, al contrario de Nájera, que no tiene experiencia policiaca.

Bueno, ¿en qué quedamos? ¿Se quiere un policía o un abogado? Lo cierto es que si se trata de elevar el nivel de una genuina fiscalía, obviamente va por delante en el mando y conducción quien sabe más sobre las leyes. Las policías respaldan y secundan sus acciones, no al revés. Vamos, hasta en las series de televisión se ve constantemente. De manera que a Almaguer por lo pronto solo queda desearle buena suerte.

¿Y lo demás? Al gobernador no le corre prisa por tocar a otros de los funcionarios que han sido tildados, y no sin razón, como ineficientes. Es larga la lista de cambios que al menos uno esperaría llegaran a la conciencia y a la decisión del mandatario. Sin embargo, además de cubrir algunos espacios faltantes, lo que es difícil explicar es la demora en remover al titular de la Secretaría de Movilidad.

Cuesta trabajo pensar que, con todos sus problemas, el gobernador se obstine en mantener ahí a su gran amigo y protegido. ¿Qué no ve las angustias ciudadanas por el transporte, el tráfico urbano, la seguridad vial y la mala planeación?

Lo que sí no va a poder evitar Aristóteles Sandoval es la vorágine nacional que le espera al régimen. La tormenta provocada por la fuga del siglo apenas comienza. Con tan negro panorama en lo político y en la función pública, además de los cambios inminentes en municipios y congreso, lo mejor y más aconsejable es que el gobernador afine sus piezas, deje a un lado compromisos y amistades y mejore en todo lo posible su administración. Eso sí sería buscar el bienestar de Jalisco.

* Miguel Zárate es presidente de la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría (CNEC), Delegación Jalisco.

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