Mayo 10, un día más sin ellos y ellas

Chriz Campos

En el marco de la VIII Marcha de la Dignidad Nacional Madres buscando a sus hijos, hijas, verdad y justicia; madres, abuelas, hermanas y esposas marcharon por el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México con una sola exigencia: Justicia.

 El Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) hasta el 31 de enero de 2018  documentó 35,410 personas desaparecidas y la cifra sigue subiendo. Organismos internacionales, entre ellos la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) , han instado al Estado Mexicano a realizar mayores esfuerzos para la búsqueda y localización de todas las personas desaparecidas.

La magnitud de estas cifras nos hablan de la gravedad del problema, el dolor de la ausencia y la incertidumbre se manifiestan en los rostros de los familiares que buscan a su seres queridos. En su camino se han encontrado con otras mujeres en la misma lucha, la misma soledad y la angustia de no saber qué pasó con sus hijas e hijos: “Por eso los buscamos: ¡Porque los amamos!”. Sin embargo, en su andar se han encontrado con la negligencia e incompetencia de un Estado rebasado por el problema.

La torpeza de funcionarios públicos sin formación, ni información, hacen de la revictimización el pan de cada día. Se han enfrentado no sólo a la indiferencia de las autoridades encargadas de investigar, sino también, y tristemente, a la indiferencia de una sociedad pasiva ante el dolor ajeno y dispuesta a normalizar casi cualquier atrocidad. Ejemplo de ello es la cínica desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero en septiembre de 2014 o la horrorosa ejecución de 3 estudiantes (otra vez estudiantes) en el estado de Jalisco, hace apenas unas semanas, parecen no ser suficientes para exigir la renuncia de quienes han probado y comprobado su ineptitud, su colusión y su participación en la laceración de nuestra sociedad.

Tan sólo en el estado de Jalisco en  los últimos 6 meses, la cifra de personas desaparecidas llegó a 298; es decir, más de una persona por día. Los jóvenes conforman la población más afectada. El 40% de los no localizados tiene entre 12 y 29 años de edad, de acuerdo con datos oficiales.

La desaparición forzada de personas ha sido una constante en nuestro país desde hace mas de 40 años. El registro oficial del primer desaparecido es el del profesor  Epifanio Avilés Rojas, el 18 de mayo de 1969, en Coyuca de Catalán, Guerrero. En la ultima década se han sumado cientos de familiares de desaparecidos, organizándose en colectivos integrados en su mayoría por mujeres que comparten la exigencia de justicia y contra la impunidad.

 

Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila y en México (FUUNDEC – FUNDEM), fueron de los primeros colectivos de familiares que buscan a sus desaparecidos en la época reciente, han logrado consolidarse en tres regiones principalmente: Sureste de Coahuila, Región Laguna y Región Centro del país, conformando a partir de 2015, el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, integrado por colectivos de familiares de 24  estados, además de 40 Organizaciones de la Sociedad Civil defensoras de Derechos Humanos en México y Centroamérica.

 

La Comisión Estatal de Derechos Humanos cuestiona las cifras oficiales sobre desaparecidos. En la recomendación 17/ 2018 emitida en abril pasado, señala que no son datos confiables ya que hay inconsistencias. El organismo detalla que el Registro Nacional de Personas Desaparecidas reportó, al 31 de octubre del año pasado, 2 mil 991 casos, mientras que la fiscalía de Jalisco los cuantificó en 3 mil 206, es decir, una diferencia de 215 personas. Dicha recomendación hace evidente la falta de coordinación entre las autoridades, la falta de investigaciones objetivas, serias, responsables y la falta de atención a las víctimas. Puerto Vallarta, Lagos de Moreno y la zona centro de Jalisco son las regiones de ese estado con mayor incidencia de personas desaparecidas, señala la Comisión local.

Así, Jalisco es sólo una pequeña prueba de lo que sucede en casi todo el territorio nacional, ya no hablemos de Tamaulipas, Baja California, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Durango, Veracruz, Chihuahua y la lista parece no terminar. Nuestras fiscalías no ha dado resultados, no satisfacen sus esfuerzos, no son claras ni contundentes las acciones.

La enorme loza de impunidad e injusticia que cargan las madres que buscan a sus hijos e hijas, el lapídante sol o la hiriente lluvia no han subyugado el amor de nuestras madres. ¡Porque Vivos se los llevaron, Vivos los queremos!

 

 

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