OPINIÓN | ¿A dónde va la pobreza extrema en el Centro Occidente de México?

 

Carlos Riojas*

Foto: Sonia López/Udgtv.com

En nuestra última colaboración (07/10/18) vimos que el indicador de pobreza extrema en Jalisco y otros estados del Centro Occidente de México (COM) se redujo entre 2008 y 2016, según las cifras oficiales del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). También, la contribución porcentual de Jalisco en la materia disminuyó dentro del COM; es decir, el porcentaje de personas en situación de pobreza extrema con respecto al COM pasó de 20.7% en 2012 a 11.5% en 2016 (Gráfica 1). Por lo tanto, nos preguntamos lo siguiente: ¿en qué situación quedan entonces estas personas que abandonan la pobreza extrema? ¿Acaso vamos por la ruta adecuada para la disminución, y en su caso, erradicación de este complejo problema social con vínculos múltiples?

Detrás de esta disminución en los números absolutos y relativos de personas en pobreza extrema se esconde un fenómeno interesante, el cual nos permite afirmar que la trayectoria dependiente (path dependency) de la pobreza en general no se ha roto para el COM, como tampoco para el resto del país. Veamos con más detalle en qué consiste este fenómeno.

Al igual que a nivel nacional, el porcentaje de personas en situación de pobreza moderada[1] en el COM ha aumentado, en este caso pasó en promedio de 34.74% en 2008 a 35.52% en 2016.

[1] Según el CONEVAL la pobreza moderada se manifiesta cuando una persona está en situación de pobreza, pero sin caer en el ámbito de la pobreza extrema, es decir, padece como máximo tres carencias de la seis que reconoce este Consejo: (1) rezago educativo, (2) carencias por acceso a los servicios de salud, (3) a la seguridad social, (4) la calidad y espacios de la vivienda, (5) a los servicios básicos en la vivienda, y (6) a la alimentación.

La descomposición de esta manifestación al interior del área mencionada muestra resultados ambivalentes. Por ejemplo, en Aguascalientes la disminución es notoria al pasar de 33.46% en 2008 al 25.92% en 2016, siendo este el menor porcentaje que se registró para el COM; por otro lado, en Nayarit también ha descendido, pero el escenario es diferente porque la disminución de personas en situación de pobreza moderada ha pasado a incrementar su similar en pobreza extrema, es decir, en términos generales el panorama ha empeorado en ese estado. La disminución en el rubro de pobreza moderada en Nayarit fue de 35.53% en 2008 y 29.60% en 2016. Por su parte en Jalisco también se registra una disminución del porcentaje al pasar del 32.26 en 2008 a 30.01 en 2016. Michoacán y Zacatecas fueron los estados que mostraron mayor incremento en esta variable (Cuadro 1 y Gráfica 2).

 

 

Desde la perspectiva de las cifras absolutas, el panorama es aún más desolador. En términos generales, el número de personas que se encuentra en una situación de pobreza moderada en el COM aumentó entre 2008 y 2016 en más de un millón de personas (1’006,208), siendo Michoacán (388,241) y Guanajuato (259,367) las entidades que más sumaron en este aumento. No obstante que Jalisco fue uno de los estados que menos contribuyó, la cifra resulta preocupante porque casi 80 mil personas (79,659) pasaron a una condición de pobreza moderada. Incluso, la contribución de Jalisco en el COM se ha mantenido relativamente constante entre 28 y 25.4% para el periodo que abarca de 2008 a 2016. Es decir, en Jalisco no existen avances significativos en este rubro al menos desde 2008 (Cuadro 2 y Gráficas 3 y 4).

 

 

 

Los resultados anteriores son importantes porque para el COM en general, y Jalisco en particular, parece ser que el fenómeno de la pobreza se “normaliza”, se mantiene una situación prácticamente estacionaria con una leve tendencia al aumento, lo que da cuenta de un frágil equilibrio social, un incremento de las desigualdades, pero sobre todo, el riesgo latente que se corre es la aceptación social de este fenómeno como algo común. No solamente son las oscilaciones de la pobreza en cuanto a sus cifras, sino más bien, la consolidación de una trayectoria dependiente de la pobreza en Jalisco. Es necesario romper por completo con esta trayectoria.

Por último, pero no por ello menos importante, es la desigualdad que prácticamente se ha mantenido constante. Con base en los resultados de los indicadores de pobreza se pueden mencionar que si el coeficiente de Gini no ha mostrado grandes cambios entre 2010 (0.478) y 2016 (0.455) en el COM, creemos que se está generando un escenario de desigualdad estable en condiciones de pobreza (ya sea extrema o moderada). Es importante enfatizar que a partir de 2016 cambió la metodología de medición del coeficiente de Gini, que coincide con una baja generalizada en el COM, salvo para Guanajuato que muestra un incremento notorio (al pasar de 0.433 en 2010 a 0.578 en 2016). Por lo que respecta a Jalisco creemos que es el caso típico donde permanece una desigualdad constante en un escenario de pobreza latente, lo que implica un endeble equilibrio desde el punto de vista social. El coeficiente de Gini en Jalisco para 2010 fue de 0.461 y para 2016 0.422. (Cuadro 3 y Gráfica 5). Entonces, todo índica que existe una especie de transferencia de la pobreza extrema a la pobreza moderada tanto en el COM como en Jalisco, lo cual resulta preocupante porque en el discurso público se alude directamente a la pobreza extrema, mientras que su similar moderada queda silenciada o en el olvido, sólo los especialistas se interesarían en ella, ¿acaso no habrá llegado el momento de discutir todos los tipos de pobreza en el ámbito de la opinión pública después de una década de resultados cuestionables al respecto? ¿es posible de-construir los factores que generan la pobreza sin adjetivos?

 

 

[1] Según el CONEVAL la pobreza moderada se manifiesta cuando una persona está en situación de pobreza, pero sin caer en el ámbito de la pobreza extrema, es decir, padece como máximo tres carencias de la seis que reconoce este Consejo: (1) rezago educativo, (2) carencias por acceso a los servicios de salud, (3) a la seguridad social, (4) la calidad y espacios de la vivienda, (5) a los servicios básicos en la vivienda, y (6) a la alimentación.

 

 

 

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