Pobreza en México: ¿Ineludible desafío de las próximas administraciones?

 

Carlos Riojas*

Foto de ilustración: Reporte Índigo

Las libertades, las posibilidades de incrementar la calidad de vida y la autonomía de las capacidades sociales en México se han visto afectadas por los altos índices de pobreza y exclusión manifestados desde 2008 hasta la fecha, si nos atenemos la cuantificación oficial, donde Jalisco no es ajeno a dicha problemática. La propuesta de las próximas administraciones públicas para combatir este fenómeno debería tener como principio rector promover el desarrollo de todos los habitantes y dejar de lado el enfoque exclusivo de la pobreza. Considero que el objetivo central debería recaer en ampliar las libertades de todos los habitantes del país para incrementar su espectro de posibilidades sociales que desemboque en el incremento del bienestar personal y colectivo mediante un mejor desenvolvimiento de sus capacidades.

El Informe de Evolución de la Política de Desarrollo Social 2018, publicado por la Comisión Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), subraya los esfuerzos de medición sistemática por más de una década de la pobreza en México, pero el porcentaje de personas en situación de pobreza prácticamente se ha mantenido constante en los últimos años (Gráfica 1). Si observamos este fenómeno en términos absolutos, salta a la vista su aumento, al pasar de 49.5 millones de personas en situación de pobreza en 2008 a 53.4 en 2016 (Gráficas 2).

Mientras que el porcentaje de personas que padecen una situación de pobreza extrema[1] se ha reducido de manera constante desde 2010 (el mayor porcentaje registrado desde que se lleva a cabo dicha medición), al pasar de 11.3 a 7.6% en 2016. Desde el punto de vista absoluto lo anterior representa una disminución de 2.9 millones de personas (2008: 12.3 y 2016: 9.4) (Gráfica 3).

Sin embargo, es importante señalar que mientras la pobreza extrema disminuye en términos absolutos y relativos en México, la población en pobreza moderada[2] aumentó absoluta y relativamente; en 2008 el porcentaje de la población total en esta situación fue de 33.3, para 2016 el mismo indicador alcanzó un valor de 35.9 (Gráfica 4), en términos absolutos esto se traduce en un incremento de 6.8 millones de personas, casi la totalidad de la población de un estado como Jalisco (Gráfica 5).

Dicha situación se puede interpretar como la consolidación de los mecanismos que conducen a un considerable porcentaje de la población a padecer la pobreza. De tal manera que la política social no sólo debería estar enfocada a combatir estas oscilaciones, sino más bien, a romper por completo el comportamiento de dicha tendencia, que obviamente rebasa las estrategias concentradas solo disminuir a pobreza, las cuales no han cumplido su objetivo.

La manifestación de la pobreza en México se alimenta de manera permanente, al menos desde que se llevan a cabo las mediciones, por las personas que entran en situación de pobreza moderada. Este indicador ha aumentado su valor de forma constante desde 2008 a 2016, al pasar de 37.2 millones de personas en 2008 a 44 millones en 2016, lo que también implica un aumento en términos relativos.

 

Por lo que toca entonces a la desigualdad, la trayectoria se ha mantenido casi constante durante la década pasada, debido a que el Coeficiente de Gini[3] para 2010 a nivel nacional era de 0.509 y para 2018 0.498 (Gráfica 6). Por lo tanto, se puede mencionar que los mecanismos que reproducen tanto la desigualdad y la pobreza en México siguen latentes, al menos, desde que se llevan a cabo las mediciones sistemáticas de dichos indicadores, ¿llegó acaso el momento de impulsar una estrategia de desarrollo encaminada a amentar la calidad de vida de todos los mexicanos y no concentrarse sólo en la pobreza?

[1] Aquellas personas que padecen más de tres de las seis carencias sociales reconocidas por la CONEVAL: rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos de la vivienda y alimentación.

[2] La pobreza moderada son aquellas personas que están en situación de pobreza pero que no se considera como extrema, es decir, que padecen entre una y dos carencias como máximo.

[3] Medida de desigualdad donde 0 corresponde a la perfecta igualdad (toda la población tiene el mismo ingreso) y 1 a la perfecta desigualdad (una persona tienen todo el ingreso y los demás nada).

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