Uruapan: la tierra del aguacate que traga a sus habitantes

En Michoacán, la sierra, la tierra calentana y la costa no dejan de sufrir violencia y acumular desaparecidos. Por lo general, esto se atribuye al trasiego de estupefacientes o la trata; sin embargo, los relatos hablan de otros intereses que son los que sostienen la violencia y el crimen organizado en la región.

Texto y foto: Heriberto Paredes *

URUAPAN, MICHOACÁN a 13 de noviembre de 2018.- Aquí la violencia no cesa. Ésta es ocasionada más por la disputa de la economía aguacatera que por los negocios ilícitos. El tráfico de estupefacientes y la trata de personas se han convertido en estrategias de ataque entre Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Viagras –en alianza con remanentes de los Caballeros Templarios y el gobierno municipal–, que se vuelve una pieza más del entramado de agricultura intensiva para la exportación.

En la meseta p’urhépecha, durante 2011 y 2012, comunidades indígenas se levantaron en armas, ya que los campesinos eran obligados a dejar sus cultivos de maíz y frutas para dedicar sus tierras al cultivo intensivo del aguacate, amenazados e intimidados por los Caballeros Templarios. Pero el negocio aguacatero continuó en manos de grandes productores, todos ellos miembros de la Asociación de Productores y Empacadores de Aguacate de México (Apeam).

Fue hasta el 24 de febrero de 2013 que las cosas tomaron otro giro, con la aparición de las autodefensas en Tierra Caliente. La ola desatada por Hipólito Mora y Juan Manuel Mireles en Buenavista Tomatlán y Tepalcatepec no sólo se extendió hacia el sur del estado (en la Sierra-Costa), sino que alcanzó los municipios colindantes de tierras altas, entre ellos Peribán, Taretan, San Nuevo Paricutiro, Uruapan y Tancítaro, éste último es posiblemente el lugar donde más se cultiva aguacate en el mundo.

En julio de 2013, cuando las autodefensas lograron establecer su presencia en este último municipio aguacatero, comenzó una etapa en la que el crimen organizado (que incluye a los presidentes municipales coludidos) se replegó, y se concentró en Uruapan (el cual es la puerta de entrada a los municipios aguacateros de las tierras altas).

Por ello, en aquel municipio, existe hasta la fecha una gran presencia de remanentes templarios y sobre todo del grupo criminal que adquiere más fuerza: Los Viagras. Y es que, cabe recordar que el CJNG y Los Viagras se infiltraron en las autodefensas, con el fin de exterminar a los Templarios.

Una vez que Alfredo Castillo fue designado como comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, éste propuso que las autodefensas se inscribieran en la Fuerza Rural, un cuerpo policiaco de origen añejo, conservador y en desuso, pero que las autoridades revivieron con el objetivo de “institucionalizar” las autodefensas. En realidad lo que ocurrió fue que éstas se dividieron y enfrentaron entre sí.

Uruapan, epicentro de la violencia aguacatera

Según diferentes testimonios de habitantes de este municipio –que prefieren permanecer anónimos por seguridad– lo que sucede actualmente es una disputa por el control total del negocio aguacatero. Por un lado, Jalisco Nueva Generación ha expandido los cultivos de aguacate hacia estados como Colima y Jalisco, pero insiste no sólo en controlar la producción michoacana, sino en trasladar la de aquellas entidades e importarla utilizando las empacadoras y distribuidores existentes en municipios michoacanos, donde ya existen todas las condiciones para esta actividad agrícola.

Y como resistencia a este dominio y desplazamiento estarían los grandes empresarios aguacateros –afiliados a la APEAM– quienes, aseguran fuentes anónimas, han establecido alianza con Los Viagras y con los gobiernos municipales (principalmente el que encabeza Víctor Manuel Manríquez del PRD en Uruapan) para evitar que la organización criminal jaliciense se consolide como un gran bloque económico.

Los señalamientos de vinculación entre dirigentes o miembros de la Apeam con el crimen organizado no es nueva. Por sólo mencionar una, en abril de 2014, en plena efervescencia del movimiento de autodefensas, fue ventilado un video en el que Sergio Roberto Guerrero Urbina, entonces presidente de la Asociación de Productores y Empacadores Exprotadores de Aguacate de Michoacán (APEAM), aparecía hablando con la Tuta (líder de loa Caballeros templarios) y autoridades de los municipios de Apatzingán y Lázaro Cárdenas.

Una de las herramientas que han usado los aguacateros michoacanos para intentar frenar la presencia de la Nueva Generación es poner fin a la expansión de los cultivos de aguacate y limitarse a lo existente –que no es poco–; en combinación, una verdadera cacería se ha desatado y otra forma de mantener el territorio bajo control ha sido eliminar físicamente a quienes consideran son parte del enemigo.

Este escenario explicaría, a decir de un pequeño productor aguacatero de Uruapan, que el candidato a la alcaldía de Taretán, Alejandro Chávez Zavala, fuera asesinado durante su campaña el 14 de junio de 2018, ya que él «optaba por un libre mercado en la producción de aguacate, que cada quien se buscara su empacadora y su distribuidor»; sin embargo, este cambio iba en contra de la política de agrupar a todos los productores en las empacadoras de la APEAM.

En respuesta a la alianza para frenar su presencia, Jalisco Nueva Generación comenzó a “tirar droga sintética por varias comunidades como Angahuan, Calzontzin, Corupo y San Lorenzo”, afirma un habitante de la ciudad de Uruapan. “Es la fuerza productiva la que cae fácilmente en las drogas sintéticas y al mismo tiempo los malandros de la Nueva empiezan a controlar todo el narcomenudeo”.

De la misma forma en que viagras y extemplarios cometen asesinatos y desapariciones, la organización que consideran enemiga (CSJN) repite los mismos patrones de violencia, por lo que la población que fluctúa entre los 15 y los 40 años se encuentra siempre en la mira criminal: o son candidatos a ser enemigos o pueden servir como mano de obra.

Maestro rural desaparecido

Daniel Ramos Alfaro, maestro del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), entró a trabajar aún como estudiante –con la esperanza de poder hacer una licenciatura–. Pasó dos años como maestro rural y se ‘enamoró’ de las y los niños de bajos recursos, se lamentaba de la escasez, así que aportaba de sus ahorros y los apoyos que le daba la institución, en material para las escuelas rurales.

Luego de estos dos años, ascendió de puesto y fue nombrado coordinador del programa educativo en la comunidad de Betania, municipio de Uruapan. Tenía dos días después de haber llegado a esa localidad, cuando tuvo que trasladarse a la comunidad de Nuevo San Martín Buenos Aires. Salió de su casa pero nunca llegó a su destino. La familia del joven fue informada casi una semana después.

El joven maestro tenía 21 años cuando desapareció, el 2 de octubre de 2013. De acuerdo al testimonio de su hermano Enrique, “a la PGR se le pidió que investigara la presencia de una cuadrilla de militares en esos días; a nosotros nos avisan justo cuando esta cuadrilla se retira de ahí y habitantes de la localidad afirman que fueron ellos quienes se llevaron a mi hermano”.

Primero, gracias a algunos relatos del personal de Conafe, la familia Ramos Alfaro indagó en el doceavo batallón de Infantería de Carácuaro, al cual pertenecían los elementos en cuestión. Posteriormente, su hermano mandó oficios al cuartel de la 21 zona militar, ubicado en Morelia, para exigir a la institución castrense que admitiera la presencia de soldados en el lugar. Pero esta línea de investigación no ha sido seguida por el ministerio público que lleva el caso.

Enrique Ramos Alfaro, hermano de Daniel, es el coordinador de la visita de la Caravana Internacional de Búsqueda en Vida de Personas Desaparecidas a su paso por Uruapan, pertenece al Comité de Familiares de Personas Detenidas Desaparecidas en México (Cofaddem) y fue elegido para organizar las actividades en esta ciudad.

Betania es una localidad que comunica el municipio Los Reyes con Uruapan, por donde también se han registrado intentos –fallidos– por construir una carretera que facilite los accesos a la región aguacatera. En esta lógica de disputa económica, no sólo el despojo de tierras o la presencia de drogas sintéticas son consecuencia, también la necesidad de establecer mejores vías de comunicación; y para 2013, justo el año en que las autodefensas tuvieron su auge, el ejército en Michoacán fue denunciado en varias ocasiones por colaborar con la organización criminal de mayor envergadura.

Historias como la de Daniel se han hecho públicas, ya sea por la llegada de autodefensas, o el paso de esta Caravana de búsqueda, o debido a las denuncias de las familias o el apoyo de organismos de derechos humanos. Muestran que la violencia en la región aguacatera, en lugar de disminuir, aumenta. Para el primer semestre de 2018, Uruapan fue el municipio con más asesinatos dolosos (54) de Michoacán, cifra que lo coloca en segundo lugar, después de Morelia –donde se han registrado 89– según los datos emitidos por el portal Semáforo Delictivo.

El maestro rural se encontraba en medio de un escenario donde la violencia creciente era originada no sólo por organizaciones criminales, sino por las alianzas con gobiernos municipales, fuerzas del orden público y el propio ejército mexicano, institución que es la principal señalada por la familia de Daniel como la causante de su desaparición forzada.

 

*“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx“.

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